28 agosto, 2014

Los ticos podemos pavonearnos de nuestro deporte con un alto nivel competitivo. Además del atracón de alegría y orgullo que nos ha brindado el fútbol, quisiera que usted, lector, cambiara de escenario a uno donde el grito eufórico de un “goool” da cabida al tintineo de armas de un touché . Nuestro país ha sido recientemente anfitrión del Campeonato Panamericano de Esgrima Mayor 2014, con la presencia de esgrimistas de alto nivel, incluso olímpico, en un evento de gran envergadura.

Paso adelante. En el Gimnasio Nacional, la esgrima no es muda… Rechinan hojas entrelazadas, resuena el eco de las cazuelejas en ataque, se escucha el silencio de la espera de los atletas ante la orden del árbitro, retumban las suelas en el metal del piso hasta que los gritos de esfuerzo o triunfo irrumpen el tiempo. Cuerpos en contorsiones arabescas, ágiles, con músculos esculpidos al son del arduo trabajo diario, se desplazan con inteligencia y gracia irrumpiendo sigilosamente en el espacio del oponente hasta que la hoja en su cuerpo le da la luz verde de triunfo.

En este quehacer deportivo, el touché puede significar efectivamente el triunfo de una medalla y, por ende, un escalón más a los próximos Juegos Olímpicos en Brasil. Asimismo, el touché puede significar un paso adelante, como en nuestro caso.

En el marco de este avanzar, recientemente el Comité Olímpico nos ha brindado la valiosa oportunidad de contar con un maestro extranjero de primer rango, cuyo nombre, básicamente impronunciable, lo reducimos a Jurik en escritura de libre fonética polaca, o, para los más lentos de lengua, simplemente “maestro”.

Este ha sido un enorme touché, pero hay otros muy agradables, como el de ver sentada en el Gimnasio Nacional a la ministra de Deportes, doña Carolina Mauri, con gran entusiasmo e interés, durante la inauguración del Panamericano Mayor 2014.

Triunfos. Nuestros esgrimistas, como atletas, se enfrentan diariamente al reto no sólo de mejorar su técnica sino además de perfilar su vida en armonía con sus otros deberes y obligaciones, de no desfallecer ante las vicisitudes de las carencias de infraestructura u otros propias de los deportes no tradicionales, de no perder el entusiasmo ante la cruda realidad de no ser un deporte de interés de la mayoría (prueba de ello son los asientos vacíos del gimnasio).

La esgrima, como la vida misma, se escribe en renglones, uno a la vez, en un tiempo determinado, al principio con letra más chueca y, con el correr del tiempo, con trazo más firme y afianzado. Así por ejemplo, durante el Campeonato Centroamericano Infantil, Cadete y Juvenil en San Salvador en julio pasado, Costa Rica obtuvo los mejores puestos a nivel centroamericano: oro en sable cadete individual, plata y bronce en juvenil individual, y plata en sable y en espada por equipo.

Estamos escribiendo historia. Prueba de ello es además el hacer posible grandes e importantes torneos con la asistencia de atletas de alto rango, como Zagunis, sablista estadounidense con medalla de oro olímpica dos veces, Chamley Watson, campeón mundial estadounidense de florete, Silvio Fernández, el número cinco mundial en espada, entre otros.

Luces parpadeando, hojas apuntando, trajes blancos, trajes metálicos, cuerpos prestos, caretas sin gestos, mentes estratégicas... Así es la esgrima.

Etiquetado como: