Opinión

Del asilo a la salud integral

Actualizado el 14 de agosto de 2013 a las 12:00 am

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Del asilo a la salud integral

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Como ha pasado en todos los campos médicos, durante siglos se atendió la enfermedad, pero no se promovió la salud. Cuando OMS define la salud como un estado de bienestar biopsicosocial, se procura superar la atención biologicista y médico-céntrica para promover la salud integral.

Así, la promoción de la salud mental adquiere relevancia; además, se busca prevenir antes que tratar, y diagnosticar temprano antes que intervenir en etapas avanzadas de la enfermedad psiquiátrica.

En nuestro país, en 1845 se crean la Junta de Caridad (JC) y el Hospital San Juan de Dios (HSJD). En 1869, la JC promueve la necesidad de crear un Hospicio para “alienados”. En 1885, se aprueba la ley para crear el hospital para “insanos” o “dementes” o “Asilo de Locos” y se establece la Lotería Nacional cuyas ganancias deben permitir la construcción del edificio y garantizar su mantenimiento y servicios, así como dar asistencia a los enfermos.

En 1909, el Congreso establece que “lo que sobre de los productos de la Lotería Nacional, una vez satisfechos los gastos del Asilo Chapuí”, serán destinados al HSJD, favoreciendo ante todo la atención de los enfermos mentales.

En 1936, la JC cambió su nombre por Junta de Protección Social de San José (JPS).

En 1945, se crea el nuevo Hospital Psiquiátrico (HP) Manuel Antonio Chapuí en la Hacienda de Pavas; en 1950, abre en Tres Ríos el Sanatorio Dr. Roberto Chacón Paut.

En 1970, la JPS inicia la construcción del nuevo HP en Pavas. En 1973, la JPS traspasó sus hospitales –incluido el HP– a la Caja Costarricense de Seguro Social.

Así las cosas, la atención psiquiátrica en Costa Rica está íntimamente relacionada con la JPS. Por eso, hoy llama la atención que esa misma Junta no otorgue recursos para realizar estudios sobre trastornos mentales (LN, 26-07-2013).

Si por falta de financiación no es factible realizar un estudio epidemiológico (“escenario ideal”), tal impedimento no debe ser obstáculo para impulsar la “Política de salud mental 2012-2021: de la atención hospitalaria a la atención comunitaria”. Los datos de morbi-mortalidad son un buen punto de partida, aunque ciertamente parcial al ser solo de consultantes.

Genes asociados. Por otro lado, los expertos han determinado genes asociados a trastornos mentales en la poblacio´n costarricense, así como determinantes ambientales, socioeconómicos, culturales y de los sistemas y servicios de salud que pueden incidir en la prevalencia, incidencia y atención de la patología psiquiátrica, y que permiten completar el marco para una acción integral.

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Las enfermedades mentales son la principal causa de años perdidos por discapacidad. Continuar con el estado actual impacta negativamente las opciones de bienestar (salud) de las personas y la productividad y las finanzas de los seguros sociales.

Promover la salud mental obliga a revisar el modelo de atención curativo y médico-céntrico y complementarlo con la promoción y prevención, con la atención comunitaria (y la formación correspondiente de recursos humanos básicos), con los programas de atención primaria y con el abordaje de derechos (contra los estereotipos y estigmas). Experiencias de otros países pueden ser enriquecedoras.

La voluntad del Ministerio de Salud por promulgar e impulsar la política de salud mental debe ser apoyada para llevar a buen éxito una reforma que garantice, como es deseable, la educación, promoción, prevención y atención comunitaria e integral de las enfermedades mentales.

En todo caso: ¡que la falta de financiación de la JPS no sea excusa para no apoyar a las autoridades sanitarias en esta necesaria tarea!

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