Por: Armando Mayorga 4 junio, 2015

El golazo anotado por la Justicia de Estados Unidos a la FIFA, desde el centro de Nueva York hasta un hotel en la exclusiva zona financiera de Zúrich, debería tener efecto en Costa Rica, al menos, el de remover redes en la Fedefútbol.

Lo preocupante es que aquí nadie brincó por ese golazo, pues, más bien, la detención del presidente de la Federación Costarricense de Fútbol se ve como un caso aislado… “Para la Federación no hay implicaciones, es un hecho personal de don Eduardo (Li)”, fue lo primero que dijo el vicepresidente Jorge Hidalgo.

Aquí no hay nada personal. Eduardo Li es la cara de la Fedefútbol, hizo transacciones como delegado de la Fedefútbol y la Corte de Nueva York lo acusa de pedir sobornos de seis cifras en un contrato de la Fedefútbol hasta por $3 millones con Traffic US, por los derechos de la Selección Nacional con miras al Mundial 2018.

La misma acusación dice que Li y otros arrestados, “intencionalmente conspiraron” para “defraudar a la FIFA, la Concacaf y la Fedefútbol”. Li es inocente hasta que se demuestre lo contrario, pero lo que no es cierto es que el escándalo sea algo personal. Es un asunto con la Fedefútbol.

Si la acusación de EE. UU. le sacó tarjeta roja a la cúpula de la FIFA e hizo caer al mismo Blatter, acá en Costa Rica, al menos, debería generar réplicas. La más deseable es la transparencia en el manejo del fútbol local, en las transacciones, en los derechos y, sobre todo, en la detallada inversión de los $14 millones del premio para la Sele por haber pasado a cuartos de final en Brasil.

Cuando el 5 de octubre del 2013 un periodista de Al Día le preguntó al antecesor de Li, Hermes Navarro, por qué no hubo control sobre en qué se gastaron premios de Mundiales, la respuesta fue acongojante: “Es que costaba mucho fiscalizar en qué se gastaba la plata. El dinero se les giró a las diferentes partes y ellos lo gastaron según sus necesidades. Siempre ha sido así y no creo que cambie después del Mundial de Brasil”. ¿Cambió? Para eso, urge la transparencia.

La Fedefútbol debe tener claro que el país jugó de corazón con la Sele en Brasil y también confía en ver el premio invertido, transparentemente, en infraestructura y proyectos para promover el fútbol. Es hora de que las cuentas también salgan a jugar, en público.

Armando Mayorga es jefe de redacción de La Nación.