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¿Cómo se aprende?

Actualizado el 14 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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La gente aprende como siempre ha aprendido: construyendo significados. Lo único que ha cambiado, a lo largo de la historia, es la forma en que los educadores median para que los alumnos los construyan.

En un tiempo se creyó que eso se lograba siguiendo el realismo platónico; en otro, con el conductismo de Watson y Skinner; luego, con el pragmatismo de Dewey; más tarde, llegó el constructivismo y otros enfoques didácticos ligados a diferentes teorías psicológicas. Sin embargo, al final, el aprendizaje no se puede desligar del cerebro: es ahí donde ha sucedido y sucede.

Si se enfoca la actividad didáctica en contra del funcionamiento cerebral, los resultados no van a ser los mejores. Puede ser que algunos se instruyan, pero con un gasto extra y posiblemente con un aprendizaje de baja calidad. Si un nadador quiere cruzar un río, puede hacerlo a favor o en contra de la corriente; si lo hace contra corriente va a tener un gasto extra de energía y, posiblemente, llegue casi muerto a la otra orilla -si es que llega-. Lo mismo pasa si alguien aprende por un método que va en contra del funcionamiento cerebral.

Si el cerebro privilegia los contenidos con carga emocional y el enfoque educativo está orientado hacia lo racional, como lo está en la mayoría de las aulas nacionales, hay un desencuentro pernicioso y por eso aparecen los problemas de atención, memorísticos, conductuales y funcionales.

Neurodidáctica. Ciertamente, la sociedad cambia y, a veces, cambian los significados de las palabras. Así, un vocablo ofensivo se convierte, en otro contexto, en una palabra inocua. A veces, también, cambia el significado de una palabra según su uso (matriz en matemáticas no es lo mismo que matriz en medicina).

Al final, aprender una ciencia o cualquier área del conocimiento es aprender su lenguaje propio; es decir, interiorizar sus significados. Por eso, se habla de aprendizaje significativo, de conceptos inclusivos, códigos comunes y otros. El docente lo que debe hacer es mediar en la adecuada construcción de los significados, sin olvidar que en el logro de ese objetivo cuenta con la participación del hogar, la comunidad y los medios masivos, aunque estos nosiempre contribuyen positivamente.

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La neurodidáctica aparece hoy como un enfoque que pretende hacer coincidir la actividad docente y el funcionamiento cerebral, a fin de que los aprendizajes sean más duraderos y de mejor calidad. Este enfoque didáctico propone un planeamiento basado en actividades “amigables” con el funcionamiento cerebral, y consiste, a grandes rasgos, en que las lecciones, además de dinámicas, creativas, activas y novedosas, se sostengan en emociones como la alegría, sorpresa, ternura, el amor, gratitud y otras igualmente positivas.

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