28 abril, 2014

Me mandan un “tubito” de esos, con ese título. Hoy me pillé poniendo los pañitos del desayuno en la “refri” y, para variar, olvidé el sombrero. Nací distraído, de una distracción posbélica de mis padres… y lo seguiré siendo. ¿Amnésico yo? Por consuelo, prefiero pensar que o la gente se está poniendo más tonta, masificada, facebuquiada , o, con cada amanecer, me vuelvo más victorioso e inteligente…

¿Acaso mi título orientaría hacia el tubo ese, revoltoso, en los países bajos que todos tenemos y debemos cuidar también? Por eso del “ano”, con poca precaución y menos fijación en los acentos, cierto incauto, a principio de año, a todo el mundo deseó “feliz ano”, ¿donde un proctólogo? Pero no.

Pero por allí no voy: después de esa “a” privativa sigue una parte: “noso”, que significa “enfermedad”; luego, “gnosia” remonta a “saber”, todo en salsa helena. “Anosognosia”, lo contempla el diccionario de la Real: ubica la normal pérdida de memoria… Pero el YouTube comenta: si atando cables a cada rato nos da un poquito de rabia por no acordamos de tal nombre, de tal cosa… ¡todavía no nos ha visitado ese tío alemán Al…! Ah, se me escapa el nombre: ¿cómo se llama? Hoy se me antoja llamarme Franco de Terioro.