Opinión

130 años de preservación y cambio

Actualizado el 13 de mayo de 2017 a las 10:00 pm

Con una rica historia, el Museo Nacional de Costa Rica despliega su vocación innovadora

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130 años de preservación y cambio

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Este mes, el Museo Nacional de Costa Rica (MNCR) cumple 130 años de fecundos aportes a la historia, la nacionalidad y el patrimonio arqueológico y natural de Costa Rica. Desde su fundación, el 4 de mayo de 1887, la institución ha sido acompañante y forjadora de nuestra identidad cultural y democrática. El Museo investiga, conserva, pondera, expone, divulga, educa, genera creatividad y se abre a públicos diversos con una voluntad de servicio público que nos remonta a sus orígenes.

Ante una ciudadanía activa e inquieta como la de hoy, renovamos los votos de rigor profesional y científico que han inspirado y guiado a nuestros antecesores en todos los ámbitos del quehacer de la institución.

A la vez, trabajamos por asumir responsablemente, desde una modernidad respetuosa de la historia, los retos de una sociedad que imagina y vive una visión de multiculturalidad enraizada en su pasado y abierta hacia el futuro.

El Museo apuesta a cumplir estas tareas aplicando nuevas tecnologías, añadiendo nuevos públicos a los tradicionales y dando saltos conceptuales y metodológicos para investigar, conservar, restaurar y divulgar mejor el patrimonio de la nación.

Grandes retos. Durante los últimos tres años, hemos asumido dos retos de gran calado, en los que hemos avanzado exitosamente. La declaración de patrimonio mundial de la humanidad concedida a cuatro sitios arqueológicos con esferas en la zona del Diquís (Finca 6, Batambal, Grijalba y El Silencio), significa un giro sustancial en nuestro quehacer. Desde el 2014, los retos han sido inéditos: administrar el patrimonio arqueológico como un recurso de bien común, es decir, en beneficio de las comunidades aledañas al conjunto; actualizar el plan de gestión patrimonial vigente; ajustar el programa de investigación en conservación con aliados en la Escuela de Química, el Centro de Biología Molecular de la UCR y expertos mexicanos; y aplicar una metodología inédita en el país para evaluar el impacto patrimonial de megaproyectos en la zona.

A esto se añade la ejecución de un proyecto de ampliación de servicios al público en el Museo de sitio Finca 6, la apertura museológica en Grijalba y el desarrollo de servicios básicos en Batambal y El Silencio. Y todo se ha logrado con recursos muy limitados

Como parte del plan de acciones previstas alrededor de esta responsabilidad, creamos el portal Diquís, Sitio Patrimonio Mundial ( www.diquis.go.cr ) vivo ejemplo del potencial de un Museo Nacional que ve el futuro y apunta a las nuevas tecnologías. Sin modestia, pocos países en el mundo tienen un portal con tal clara vocación y resultados como el nuestro.

Administrar una serie de sitios declarados patrimonio mundial, es un reto polifónico del Estado costarricense. El MNCR participa en el reparto de esta gran puesta en escena y avanza con pasos lentos pero firmes.

El traspaso de nuevas colecciones biológicas entregadas al MNCR por el INBio en el 2015 ha sido otro reto sin precedentes. Hoy, nuestro Departamento de Historia Natural debe administrar en forma física y digital más de cuatro millones de ejemplares biológicos.

Para ello, desde el 2016, nuevas plazas de biólogos e informáticos nos permiten administrar uno de los acervos más importantes del continente. También estamos listos para licitar la construcción del edificio para el acopio de estas colecciones en nuestra sede en Pavas. El MNCR no claudicará en el cumplimiento de esta meta, que demanda una inversión de ¢3.500 millones.

Proyectos recientes. A pesar del enorme esfuerzo humano e institucional que han implicado, también hemos logrado avanzar en proyectos más ligados a nuestra vinculación directa con el público. En este año de las 13 décadas, por ejemplo, renovaremos la Sala Historia de Costa Rica en dos etapas, hemos tenido y tendremos exposiciones temporales de gran calado y haremos mejoras al edificio patrimonial que celebra su propio centenario.

Gracias a la creación en el 2017 de una área de informática propia, el Museo dará un salto cualitativo en sus procesos administrativos y técnicos. Las colecciones arqueológicas, históricas, biológicas, documentales y fotográficas serán más accesibles en la web.

Con procesos administrativos internos más eficientes, nuestros productos se abrirán al país y al mundo, y se convertirán en una herramienta de consulta de fácil acceso para diversos públicos.

Futuro inmediato. En el 2018, seguirá el salto museográfico de rediseñar la Sala de Arqueología, proyecto que consolidará el objetivo de exhibir nuestras colecciones mediante un recorrido continuo de visitación.

Innovar la oferta curatorial de las exposiciones temporales ha sido un hito. “Semillas translúcidas”, de Rossella Matamoros, es un ejemplo de cómo podemos combinar nuestro acervo cultural con la creación contemporánea. Un nuevo aire corre los calabozos y las salas temporales del cuartel. Nuevos públicos nos visitan. Los cambios continuarán.

La autora es directora del Museo Nacional.

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