Enfrentar la desigualdad social es el reto más evidente para América Latina

 1 diciembre, 2011

La transformación económica y social de América Latina experimentada en las últimas tres décadas tiene en su haber un profundo proceso de cambio político institucional, básicamente centrado en la constitución de estructuras democráticas de gobierno y mecanismos institucionales de toma de decisiones. A la par, la reforma económica ha consolidado importantes modificaciones en la relación crecimiento económico/política económica, que como lo reveló el impacto de la última crisis financiera internacional, ha permitido a la región disponer de mecanismos de defensa frente a choques externos que en el pasado hubieran perjudicado en mayor medida a las economías de la región.

Las tres décadas pasadas, de manera general, atestiguan la consolidación de estructuras económicas fuertemente asociadas al mercado internacional, pero que han sido capaces de tutelar de mejor manera o con mejor suceso, los equilibrios macroeconómicos, principalmente el déficit fiscal y la inflación.

Reto de la desigualdad. Los desafíos para un desarrollo futuro sostenible e integral son, sin embargo, amplios y persistentes. Quizá el tema que mejor los resume es el reto de la desigualdad social en todas sus manifestaciones. Es de sobra conocido el dudoso privilegio que define a América Latina como la región más desigual del mundo, al menos en lo concerniente a distribución del ingreso. Sin embargo, como lo denota Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), en el informe al 33 período de sesiones La hora de la igualdad: brechas por cerrar, caminos por abrir , la desigualdad de ingresos no es ni con mucho la única forma de la desigual distribución de recursos y oportunidades. El informe concluye en un señalamiento clave a los propósitos de esta reflexión: el rol del Estado es esencial para potenciar sociedades más equitativas, cohesionadas y sostenibles. “El papel del Estado es decisivo a la hora de garantizar los bienes públicos, dinamizar el crecimiento, fomentar el desarrollo productivo, nivelar los campos de juego en el vector territorial, coordinar la transición demográfica con políticas igualitarias en la perspectiva de ciclos de vida y generar consensos en torno a pactos fiscales con claro efecto redistributivo” (Cepal, 2010: 49).

Además del papel protagónico que tiene el Estado, es evidente cada vez más que la definición de las metas de desarrollo nacional no es un ejercicio tecnocrático de responsabilidad exclusiva de los Gobiernos. Al contrario, las tendencias modernas de planificación de políticas públicas apuntan a la integración de “todos los actores”, tanto en lo que corresponde a las políticas nacionales como a la cooperación internacional (Declaración de París y su Plan de Acción).

Con el fin de llevar a cabo una discusión acerca de los desafíos de planificación que supone la prospectiva del desarrollo, la Cepal, con sede en Chile; el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral, IDEA Internacional, y la Fundación para la Paz y la Democracia, Funpadem, están organizando el Seminario Internacional Visiones de país: diálogo social y fortalecimiento democrático , que tendrá lugar en San José, los días 8 y 9 de diciembre.

Contar con una visión de país, es un prerrequisito para el desarrollo. Por otro lado, la viabilidad de cualquier estrategia de desarrollo de un país será más sólida en proporción a la participación y compromiso de todos sus actores políticos y sociales. De modo que resulta vital que los países tengan una visión nacional en la era de la globalización, una de cuyas implicancias es que ciertos países acumulan ventajas competitivas; como resultado, el ganador se lo lleva todo.

El seminario Visiones de país ha convocado a un grupo selecto de especialistas procedentes de los países de las Américas, representantes de la academia, de centros de pensamiento e investigación privados y públicos, miembros de Parlamentos, Gobiernos y medios de comunicación.

Utilizando las herramientas de la prospectiva, el seminario abordará el desempeño de los países de América Latina en los últimos 30 años para explorar el diseño de procesos de reforma y financiamiento de nuevas opciones de desarrollo en el mediano y largo plazo a través de cinco módulos: “¿Dónde estamos?”; “¿Adónde queremos llegar?”; “Democracia y desarrollo”; “¿Cómo construir nuevas visiones de país?” y “Prospectiva político estratégica”.

En palabras de Yezid Soler, especialista colombiano en prospectiva económica, el conocimiento del pasado, el presente y el futuro aporta una visión amplia y enriquecida de la vida. Vivir solo en el pasado nos da elementos valiosos, pero si nos quedamos ahí, se estanca la dialéctica y la riqueza de la vida. El presente es el centro de la vida. Pero si se vive solo el presente, se tendrá una visión miope y seremos seres incompletos y atropellados por los acontecimientos. Las herramientas de la prospectiva permiten tender un puente entre la visión del futuro y la realidad presente para la construcción de escenarios compartidos por medio de la articulación de un conjunto colectivo de pensamientos, intereses, sentimientos y sensaciones que proyectan, a partir de una metodología, una imagen estructurada para la construcción del futuro compartido.

Cambio de pensamiento. Las visiones de futuro no se pueden construir sin abandonar viejos paradigmas o modelos mentales rígidos que hoy día no son suficientes para explicar o responder eficientemente a las demandas de una ciudadanía cada vez más informada y digital. Esto implica el desafío de cambiar los modelos mentales o las formas tradicionales de pensar y observar la realidad.

El creciente pesimismo en las sociedades latinoamericanas debido al pobre rendimiento de sus Gobiernos tiene que ver con que se sigue pretendiendo gestionar países y sociedades con herramientas para un mundo que ya no existe debido a la globalización, la reconfiguración del orden internacional desde las perspectiva política, económica y ambiental y, a la magnitud de la revolución tecnológica. Como dice el Dr. Edward de Bono, las sociedades que tendrán éxito en el futuro son aquellas que han cambiado ya su forma de pensar. Este es el enorme desafío que tienen estas sociedades, empezando por los sistemas educativos, que no enseñan a los estudiantes a pensar; lo que les dan es información y datos como cuál es la altitud del monte Everest o la longitud del río Nilo que, hoy por hoy, además, están a un clic en Internet.

El futuro lo estamos construyendo en el presente. El resultado de modelar la realidad dependerá de la amplitud de la visión, el pensamiento flexible, la transparencia, la ética y los valores con que se acometa la responsabilidad de heredar sociedades más igualitarias. Para lograr un desarrollo más sostenible, los países y sus economías se enfrentan con el imperativo de buscar nuevos caminos, creativos e innovadores que permitan un futuro próspero y equitativo a sus sociedades.

* Cecilia Cortés Directora Ejecutiva de FUNPADEM

* Daniel Zovatto Director Regional para América Latina y el Caribe IDEA Internacional