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Más allá de China

Actualizado el 31 de marzo de 2013 a las 12:00 am

El caminocientífico de los partidos antesala de las soluciones sociales

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Sin percatarse la campaña de Alejandro Magno para conquistar todo el territorio oriental y llegar a ver el “gran mar”, llamado “océano”, desde el extremo oriental de la isla de la Tierra llegó a su fin de súbito. Se encontraban en el extremo oriental de la India. Sus hombres andaban hechos unos harapos y se morían a cientos debido a enfermedades desconocidas, en una región que llovía casi 10 meses al año, con sus pies llenos de barro, observaban a sus caballos cojos y el tamaño de los elefantes que enfrentaban en batalla cada vez más grandes.

El material humano de su voluntad y valor ser rompió en mil pedazos. Alejandro les dio el mejor discurso de su vida: “Al esfuerzo de un hombre de espíritu noble no le asigno yo fin alguno que no sea el propio esfuerzo que nos lleva a las más hermosas hazañas. Ahora bien, si alguno de vosotros desea conocer cuál será el límite a nuestro incesante pelear, sepa ése que es poco lo que nos queda hasta llegar al río Ganges y el mar Oriental. Os aseguro que este mar está unido al mar Hicarnio, pues el Gran Mar rodea completamente la tierra”. Tras varios intentos fallidos, Alejandro decide en contra de su deseo, el regreso, sus hombres lloraron y gritaron de alegría, volvieron a la vida. De continuar su plan, la historia occidental hubiera registrado el primer contacto con China. Una China siempre oculta y distante de Occidente por milenios. Hoy es visible y poderosa. ¿Por qué China es la nación hoy con mayor poder, alcance y velocidad de desarrollo económico en el mundo? Los cuatro principios de Deng Xiaoping, nos da pistas para la respuesta.

Primero: liberar la mente. Tras la utopía comunista de Mao con su “Revolución Cultural” y “Su Gran Salto Adelante”, 30 millones de personas perdieron la vida, llevando al país al caos y a la mayor pobreza. Las visiones del comunismo, socialismo y fascismo de principios del siglo pasado son prisiones de la mente muy bien diseñadas, trampas mortales del verdadero espíritu humano indomable y curioso. La idea más pesada que Deng tuvo que enfrentar fue el argumento de la clase burguesa y la clase proletaria o pueblo, para referirse a fuerzas antagónicas. Sabía que con esos trucos mentales, el gobierno tomado por un pequeño grupo, “La banda de los Cuatro”, dirigido por la esposa de Mao, se convirtió en una máquina diabólica que por su causa, muchos intelectuales, artistas, pequeños empresarios, militares y hasta fieles partidarios, encontraron la muerte o persecución. Durante la Revolución Cultural, el hijo mayor de Deng fue detenido por las “Guardias Rojas”, fue torturado y obligado a brincar de un edificio de 4 pisos, sobreviviendo pero parapléjico. Deng: “Cuando se debe emancipar nuestras mentes, usando nuestra cabeza, buscando la verdad por los hechos y uniéndonos como uno en la busca del futuro. La tarea primera es emancipar nuestras mentes”.

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Segundo: más democracia para liberar la mente. Profundo en el cerebro del mundo se encuentra la palabra democracia, que no tiene definición única en su memoria. Cuyo principal problema es definir quién es el pueblo y segundo como se hace representar. La peor “democracia” es la del gobierno de unos pocos que creen representar a todo el pueblo, según su propia definición. Deng: “Debemos crear las condiciones para la práctica de la democracia, y para ello es esencial reafirmar el principio de los “tres no”: no degradar a otros por sus faltas, no poner etiquetas en las personas, no usar el garrote.

En la vida política dentro del Partido y entre el pueblo nosotros debemos usar medios democráticos y no recursos de coerción o ataque. El populismo “democrático” latinoamericano busca que solo los votos de los seguidores del partido sean el pueblo. Y es aquí donde radica su peligro. La parte de la población que se suma a sus filas es suficiente para destruir la representación y callar la voz de la otra parte que no votó por ellos. Más democracia significa mayor participación en los asuntos públicos de más sociedad. De la diversidad de fuerzas sociales y la evolución social, se encuentran los mejores caminos.

Los viejos problemas. Tercero: resolver los viejos problemas ayudará a pensar en el futuro. Aquellas sociedades que no resuelven sus viejos problemas no están preparadas para el futuro. Así es, como un equipo de futbol que debe entrenarse y competir en diferentes torneos antes de poder llegar al mundial, si no gana esas primeras etapas de glorias moderadas, menos lo hará en las últimas de grandes glorias. Y los problemas no resueltos hoy, se presentaran en el futuro con mayor complicación. Deng: “Nuestro principio es que todo lo hecho mal debe hacerse bien. Todas las equivocaciones en el pasado deben ser corregidas. ' Pero los arreglos deben ser prontos y efectivos, sin dejar ningún cabo suelto y basado en los hechos. Debemos resolver los problemas que no se atendieron en el pasado”. Si queremos realmente pensar en el futuro, debemos tomar control de nuestro presente. Y eso pasa por resolver ya sin contratiempos los problemas de hoy. Esperar que los problemas se resuelvan solos o que otros seres en mejor condición que nosotros lo harán en el futuro, es la peor mentira o engaño que un ser humano o una sociedad se puede hacer a sí misma.

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Las nuevas situaciones. Cuarto: estudiar las nuevas situaciones y enfrentar los nuevos problemas. Usted pregúntese como en un mismo país puede coexistir un estado socialista y capitalista. Parece una broma, pero es el caso de China. La perspectiva revolucionaria de Deng fue precisamente hablar de cada tema en lo que corresponde a su naturaleza. Usted no coloca un cuadrado en un espacio triangular. Lo puede intentar hacer, pero el resultado final será algunas de las piezas destrozadas La naturaleza de cada cosa determina las reglas de regulación de idéntica forma. Mientras los soviéticos regularon políticamente el sistema económico, lo chinos, con Deng, se percataron del error y decidieron regular el sistema económico por medios económicos.

Así tienen mercados como Occidente extraordinariamente exitosos, que no alteran sus objetivos políticos. Deng: “En orden de ver adelante, debemos estudiar la situación para enfrentar el nuevo problema a buen tiempo; de otra manera no podrá haber progreso suave. En tres campos especialmente que la nueva situación y los nuevos problemas demandan atención: métodos de administración, estructura de administración y política económica”. “Debemos aprender a manejar la economía por medios económicos. Si nosotros no sabemos en métodos de administración, debemos aprender de los que sí, sea en casa o afuera”.

Las nuevas islas y tierras firmes de América. Colón nunca quiso reconocer que las tierras descubiertas por él, no eran las costas de China. A pesar de no encontrar la famosa isla de oro y plata de Cipango o algún indicio del Gran Kan en sus viajes. Desvarío que nos ha acompañado en América por mucho tiempo y que padecen algunos de nuestros presidentes o dictadores latinoamericanos, entre sueños utópicos y teorías conspiratorias de imperios y demonios. Hoy no es exagerado llamar a China “la gran fabrica del mundo”. Su modelo económico, basado en el consumo del mundo, se encuentra drenando literalmente los recursos del planeta. Junto a los EE. UU. comparte más del 70 % de las emisiones de dióxido de carbono del planeta. Sus retos futuros son; preservar el ambiente, proveer de seguro social universal y salud, redefinir los límites de la libertad civil, contener la corrupción y mantener la legitimidad y confianza en su gobierno.

Aprender de la revolución política china, liderada por Deng Xiaoping quien supo liberar de atavíos y lastres mentales al sistema político de su nación, quizás nos ayude a pensar en la importancia de fortalecer el camino científico de los partidos políticos como antesala de diseño en la construcción de soluciones guiadas por y para la sociedad. Una invención china moderna, que merece estudio y atención, no para imitar sus defectos, sino para reconocer y practicar sus virtudes. Porque más allá de China está América. La América del siglo XXI y la Costa Rica de nuestros sueños y esperanzas.

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