8 agosto, 2014

Ante el grave problema de los constantes aumentos de la electricidad, resulta frustrante que el presidente de la República no presente un plan de acción puntual y de ejecución inmediata.

Los costarricenses necesitan soluciones, y no más estudios y diagnósticos. Conformar una “comisión que produzca un gran diálogo nacional”, y que brinde un informe en 18 meses, no es más que un eufemismo que demuestra poca diligencia y premura para atacar el problema.

Aun cuando el presidente ha manifestado estar de acuerdo con que se aumente la participación privada en la generación de energía, el Gobierno propone retirar de la corriente legislativa el proyecto de Ley de Contingencia Eléctrica, junto con dos iniciativas más para crear la Ley General de Electricidad. Esta decisión representa un freno al avance y desarrollo del país.

Razones ideológicas. El ICE y sus sindicatos, por razones que, lejos de ser lógicas, son, más bien, ideológicas, prefieren importar electricidad de Centroamérica, quemar búnker y subir tarifas, en vez de permitir que una gran cantidad de empresarios inviertan en Costa Rica en proyectos de generación, creando fuentes de empleo, dinamizando la economía y, lo más importante, produciendo más barato que el mismo ICE. Los números hablan por sí solos: la tarifa máxima fijada por la Aresep para los desarrolladores privados es de $0,12 por kilovatio hora, mientras que la planta térmica de Garabito produce a un costo de $0,46 por kilovatio hora.

Los que se oponen a subir el tope de generación privada por encima del 15% argumentan que ya no se necesitan más proyectos hidroeléctricos, pues solo abastecen electricidad en el invierno, que es cuando al ICE le sobra capacidad.

¿No sonaría lógico comprar toda la energía posible a los generadores privados durante el invierno y, de esta manera, permitir que las represas del ICE acumulen su máximo caudal para luego ser usado durante el verano, y así reducir el consumo de hidrocarburos, que son tan onerosos? ¿No sonaría lógico incentivar dando prioridad a los generadores privados que quieran invertir en proyectos eólicos, de paneles solares y de biomasa? De hecho, cuando en el año 2012 el ICE sacó a concurso la producción de 137 megavatios, recibió ofertas por 360 megavatios, de los cuales 285 eran de proyectos eólicos.

Cruda realidad. La cruda realidad es que, a falta de un plan de acción determinado, el Gobierno procura transferir la solución del problema a los ciudadanos por medio de una campaña agresiva de ahorro energético. Todo pareciera indicar que las autoridades del Gobierno no están al tanto de que los ciudadanos ya están haciendo la tarea, y la están haciendo tan bien, que las finanzas del ICE se están viendo severamente deterioradas.

Para ilustrar este sinsentido basta con analizar las finanzas del ICE en el año 2013 y el comportamiento del consumo eléctrico de la población. Resulta que, debido a los constantes aumentos en las tarifas, el consumo eléctrico residencial subió apenas 0,07%, y en el sector industrial hubo un decrecimiento en la demanda de un 0,5%. Como resultado del ahorro en el consumo, la facturación de electricidad creció solo un 1% en el 2013, con respecto a la facturación del 2012. Dicho porcentaje de aumento estuvo muy por debajo del 4% proyectado por el ICE, lo cual se tradujo en un faltante de ¢43.000 millones en relación con los ingresos proyectados.

Ante dicho panorama, lo más inquietante son las declaraciones del presidente ejecutivo del ICE ( La Nación , 30/5/2014): “Cuando uno tiene menos ingresos, tiene que adecuar los gastos. Esto nos llevó a revisar los programas de operación y de mantenimiento de las plantas, y algunos se pospusieron”. El faltante deberá ser reconocido con aumentos en las próximas tarifas. Es inadmisible que las autoridades del ICE prefieran hablar de descuidar el mantenimiento de la infraestructura, en lugar de hablar de controlar la planilla, congelar el empleo, y disminuir gastos y privilegios.

Consecuencias. El Poder Ejecutivo debe analizar las consecuencias de impulsar una campaña de ahorro energético que, de no ir acompañada por una urgente reingeniería y eficiencia institucional, irónicamente, cuanto más efectiva sea dicha campaña, más perjudicial será para las finanzas del ICE.

En caso contrario, los costarricenses debemos darnos por enterados de que, cuanto más nos esforcemos por ahorrar electricidad, más caro seguirá llegando el recibo de la luz.

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