Opinión

El agua en los desiertos

Actualizado el 25 de abril de 2013 a las 12:00 am

La visita de seres extraterrestres al Planeta Azul tendría un propósito: el agua

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El agua en los desiertos

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Los desiertos ocupan una tercera parte de la superficie del planeta Tierra. Existen desiertos calientes o secos, como el Sahara y Atacama; desiertos fríos, cerca de los polos como el Ártico. En ambos casos, la fauna y la flora son escasas; en los desiertos calientes, los animales deben tener la capacidad de vivir bajo la tierra o arena para sobrevivir bajo condiciones tan inhóspitas; y la poca vegetación es indispensable para controlar el movimiento del agua.

En términos generales, desde 1953, los desiertos se dividen en tres tipos:

k1. Tierras extremadamente áridas, en las cuales al menos en 12 meses seguidos no llueve.

k2. Tierras áridas, con menos de 250 mililitros anuales de lluvia.

k3. Tierras semiáridas, en las que la precipitación circulante es de 250 a 500 mililitros anuales.

La hidrología de los desiertos está caracterizada tres aspectos importantes: su corteza, el nivel freático o tabla de agua y la salinidad de las aguas subterráneas; ya que ante la escasez de lluvias se forma una capa dura, la cual incrementa la erosión del suelo y disminuye la disponibilidad de agua. La tabla de agua en el subsuelo es tan importante como el agua superficial; las bajas precipitaciones y los altos niveles de evaporación incrementan la concentración de las sales en el agua.

No obstante estas características, sobre todo en algunos desiertos secos, se presentan áreas con suficiente humedad para que pueda crecer vegetación en forma permanente.

Estas se denominan “oasis” y varían de tamaño, desde pequeñas lagunas rodeadas por pocas palmeras hasta otras con cientos de kilómetros cuadrados, que permiten el desarrollo de ciudades como el oasis de Siwa, al noreste de Egipto, cerca de la frontera con Libia. En América del Sur, la más reconocida es la laguna de Huacachina, en el desierto costero de Perú. El agua que forma estas zonas de frescura procede de manantiales o pozos artesianos que dependen del nivel freático de los acuíferos.

Algunos oasis se originan de la erosión provocada por el viento, que deja al descubierto la tabla de agua; además, en algunos desiertos como los de Arabia Saudí, Egipto y Atacama en Chile se han encontrado grandes reservas subterráneas de agua.

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Resumiendo, hasta en los lugares más áridos del mundo existe agua, el líquido vital, incluso el planeta Tierra es un pequeño oasis en medio del universo.

Por esto pienso que la visita de seres extraterrestres al Planeta Azul tendría, en otros propósitos, la búsqueda de nuestro mayor tesoro, el agua.

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