Opinión

Una agenda para el Consejo Presidencial de Competitividad

Actualizado el 22 de octubre de 2014 a las 12:00 am

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Una agenda para el Consejo Presidencial de Competitividad

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El 8 de octubre, el presidente, Luis Guillermo Solís, firmó el decreto que crea el Consejo de Competitividad e Innovación del Gobierno de la República, con la participación del sector privado y de la academia.

La importancia de esta decision es mayúscula porque atiende nuestra más importante propuesta, que es la creación de una institucionalidad que permita construir una “estrategia-país” de la mano con el sector productivo.

En el Consejo para la Promocion de la Competitividad (CPC) estamos convencidos de la necesidad de una institucionalidad estratégica, con una visión holística, que integre lo social, lo productivo, lo educativo y la gobernanza bajo directo liderazgo del Ejecutivo. Sólo así tendremos un sentido definido de orientación estratégica, con visión de largo plazo, capacidad de evaluación de impacto y de rectificación de los procesos.

Hoja de ruta. En Costa Rica abundan los diagnósticos y ya era hora de tomar decisiones. El CPC, como integrante del Consejo recién creado, propone dos metas de largo plazo, que trasciendan administraciones. El CPC le propone a esta administración que trabajemos en competitividad e innovación con el norte de duplicar el ingreso per cápita en 15 años y, en el mismo plazo, reducir sustancialmente la pobreza y las inequidades. De estos objetivos se decantan metas concretas medibles en el tiempo, pero también se derivan los obstáculos que debemos superar para lograr llegar a esos objetivos.

Es importante comprender que una hoja de ruta sin objetivos no nos lleva a ninguna parte y se convierte en un ejercicio fútil, porque se soslayan las metas que como sociedad debemos alcanzar.

También es importante comprender el papel de cada uno de los participantes en estos Consejos. Comprendemos como central el protagonismo del sector empresarial para la mejora de los procesos productivos y el incremento del valor agregado nacional; el Estado es responsable de la creación del marco apropiado de políticas públicas sistémicas que faciliten esos procesos, y la academia debe crear las capacidades humanas que requiere nuestro país. Estamos inexorablemente unidos por un cordón umbilical que se ha truncado creando desconfianza y evitando la construcción de una agenda común donde prevalezcan las metas colectivas que necesita nuestro país a largo plazo.

Por lo tanto, llevaremos a los consejos presidenciales una agenda de competitividad holística de largo plazo. Consideramos prioritario el apoyo a la producción local para que desarrolle sus capacidades. El nuevo Consejo debe abocarse a ofrecer al país una política integral de desarrollo productivo. Para ello es de primer orden desarrollar un mapa de ruta con acciones de corto y mediano plazo para fortalecer la competitividad nacional, fomentar un ecosistema de innovación apropiado, diseñar una política industrial estructural y abordar las diferentes brechas que separan nuestra incorporación a la sociedad del conocimiento, especialmente la educativa.

En un esfuerzo integral por superar nuestras brechas sociales y productivas, debemos abordar los desafíos estratégicos de un crecimiento humano sostenible. Debemos crear capacidades con miras al mejoramiento de la empleabilidad de nuestro recurso humano; superar nuestras brechas de infraestructura impulsando una fuerte mejora de gestión; superar la brecha digital; diseñar una estrategia energética renovable que garantice costos competitivos del suministro energético; superar el exceso de tramitología para la creación y funcionamiento de las empresas; fomentar mayores encadenamientos productivos; fortalecer el ecosistema de innovación de nuestro país y mejorar el andamiaje de la administración de comercio.

Con la firma de este decreto, iniciamos el verdadero trabajo que consiste en hacer avanzar una agenda competitiva integral para responder a los grandes retos que debemos asumir, con mucha mayor eficacia, por un país más desarrollado y más equitativo.

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