Opinión

Otra aclaración necesaria

Actualizado el 09 de marzo de 2014 a las 12:00 am

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Agradezco a don Guillermo Zúñiga por su artículo “Una aclaración necesaria”, publicado el domingo 22 de febrero en La Nación , porque me alerta sobre un posible malentendido acerca de los orígenes del problema fiscal actual que me gustaría clarificar.

Don Guillermo resalta el contraste entre los resultados fiscales de la Administración Chinchilla Miranda y los resultados fiscales de la Administración Arias Sánchez e induce a error al lector, al dar a entender que fueron las decisiones de la Administración Chinchilla las que llevaron al país a alcanzar un déficit financiero mayor en estos últimos tres años.

Resultados. Lo cierto es que el factor que explica el origen del déficit fiscal actual es el drástico aumento en el gasto público corriente ocurrido entre el 2008 y el 2010. Inicialmente, con el estímulo de un fuerte, pero efímero, aumento en los ingresos fiscales y, luego, por la necesidad de compensar el impacto de la crisis financiera internacional del 2008, se impulsó una política expansiva de salarios públicos y de programas sociales.

En el período 2007-2010, una buena parte de los salarios del Gobierno central se duplicaron y más, con la meta de llevarlos al percentil 50 de los salarios del resto del sector público. Además, se fortalecieron los programas sociales sin contar con ingresos corrientes adicionales para financiarlos.

Si bien esta política fiscal jugó un papel importante para mitigar los efectos internos de la crisis internacional, la naturaleza de los gastos que se aumentaron durante esos años alimentó la situación fiscal actual. Por otra parte, pese a que en la Administración Arias Sánchez se había planteado la necesidad de una reforma tributaria, esta no se hizo porque se consideró que no existía el “ambiente político propicio”.

Como resultado, el gasto corriente sin incluir el pago de intereses aumentó del 10,8% a 14,4% entre 2005 y 2010, incremento solo compensado parcialmente por una disminución en el gasto en intereses. El aumento en el gasto total, unido a una carga tributaria ligeramente menor a la del 2005, se tradujo en un incremento sustancial en el déficit financiero, que pasó del 2,1% del PIB (en el 2005) al 5,1% del PIB, en el 2010.

El gasto de capital, también, muestra un aumento importante pero temporal en el 2010, por transferencias al Conavi destinadas, en parte, a la construcción de la carretera a San Carlos. Asumo que este es el movimiento que don Guillermo ve como un artificio para inflar el gasto y justificar el apoyo a la reforma tributaria. Como bien lo sabe don Guillermo, el Gobierno central registra el gasto de capital en el momento en que las transferencias de capital toman lugar y no cuando las ejecuta la institución receptora. La razón por la que se hicieron transferencias extraordinarias ese año al Conavi es que la institución requería de estos recursos para que el contrato de dicha carretera fuera refrendado.

Esfuerzos. Por otra parte, incluso cuando esta Administración ha dedicado gran parte de su capital político a buscar soluciones al problema fiscal, don Guillermo minimiza los esfuerzos realizados. Por una parte, en contraste con años anteriores, esta Administración desaceleró el gasto en forma dramática durante el período 2011-2013. De crecer a una tasa promedio del 22,5% entre 2008 y 2010, el crecimiento anual promedio bajó a 9,4% entre 2011 y 2013, tasa similar al ritmo de crecimiento de la economía.

También, a inicios del 2011 se presentaron a la Asamblea Legislativa cuatro proyectos de ley: uno para fortalecer la transparencia fiscal, otro para la colocación internacional de títulos de deuda pública, un tercero para fortalecer las herramientas de la administración tributaria y aduanera y, por último, la Ley de Solidaridad Tributaria cuyo objetivo era recaudar cerca del 2,5% del PIB en recursos frescos.

Los tres primeros fueron aprobados y han permitido mejoras sustanciales en las herramientas de la Administración y en la composición del financiamiento. Sin embargo, el cuarto proyecto, principal fuente de ingresos nuevos para dar solidez al fisco, fue desechado una vez que la Sala IV declaró inconstitucional el proceso que se siguió para su aprobación legislativa.

A pesar del enorme desgaste sufrido por impulsar una reforma tributaria finalmente rechazada por la Sala IV y rigurosas políticas de contención del gasto y las remuneraciones, esta Administración ha continuado la búsqueda de una solución fiscal mediante un diálogo nacional iniciado en enero del 2013 que ha dado como resultado un diagnóstico exhaustivo y propuestas concretas para abordar la situación fiscal.

Los sectores económicos y sociales más relevantes así como los medios de comunicación le han brindado su decidido a este proceso de diálogo. Desafortunadamente, don Guillermo no aprovechó estos foros para externar sus opiniones acerca de las posibles soluciones a un problema que se gestó, en buena parte, bajo su guardia. En su lugar, pone en entredicho el proceso en manifestaciones que, lejos de aclarar, confunden a la opinión pública sobre el verdadero origen de la problemática fiscal.

El bienestar del Costa Rica requiere una discusión constructiva con el aporte de todos, que permita alcanzar el compromiso necesario para salvaguardar la sostenibilidad de las finanzas públicas y asegurar la integridad económica del Estado. Esta discusión la hemos venido desarrollando con una amplia participación de los diferentes sectores sociales. Garantizar la solvencia del Estado es un tema de interés nacional que va más allá de un gobierno en particular, por esta razón, tenemos la certeza de que nuestro esfuerzo contribuirá de manera significativa a definir política fiscal que deberá guiar al país en los próximos años.

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