El narcomenudeo es uno de los principales factores generadores de violencia

 16 septiembre, 2016

En un artículo de este diario, titulado “Fiscal antinarco avala discusión de penas por narcomenudeo” (8/8/2016), se citan algunas frases referidas en una entrevista ofrecida a ese medio, que no coinciden plenamente con mi posición. Ante ello, considero necesaria una aclaración.

Todos sabemos que la principal motivación de la narcoactividad es la acumulación de riqueza, por ende, una de las formas mediante las cuales el Estado procura afectar su capacidad de acción es enfocando acciones, no solo en la persecución penal de sus integrantes, sino también en la recuperación de activos.

Para ello, se cuenta con algunas herramientas como el comiso y la regulación sobre capitales emergentes, contemplada en la Ley contra la Delincuencia Organizada. Como una manifestación clara y decidida de esta visión, la Fiscalía General de la República dispuso la creación de la Fiscalía Adjunta contra la Legitimación de Capitales.

En materia de narcomenudeo o microtráfico, el Ministerio Público efectúa acciones para su contención, de la mano de autoridades de la Policía, enfocadas prioritariamente a disminuir la oferta, en especial, en los lugares públicos, como parques, escuelas y colegios.

Hace bastante tiempo, Costa Rica dejó de ser ruta de paso, ahora es bodega y destino de la narcoactividad.

El informe mundial sobre drogas, del 2015, de la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, señala un incremento sostenido de consumidores de drogas ilícitas a escala mundial; en el año 2009 hubo 210 millones de consumidores, ya para el año 2013 se contabilizaban 246 millones.

Incautaciones. Los medios de comunicación muestran la magnitud de las incautaciones de droga, la cantidad de organizaciones desarticuladas (incluso con presencia de miembros de carteles mexicanos), así como la violencia con la cual operan las organizaciones delictivas, que ejecutan víctimas con armas de alto poder ofensivo y a toda hora del día.

En el 2015, se incautaron más de 15,5 toneladas de cocaína y en lo que va del año llevamos más de 16 toneladas, 1.582.401 plantas de marihuana y 124.268 dosis de crack, entre otras drogas.

El flagelo de la narcoactividad, en todas sus manifestaciones, ha afectado severamente a la sociedad costarricense. Muchos hogares sufren la adicción de sus familiares, otras se desintegran y, cada día más, muchas enfrentan luto.

En el 2012 se registraron 407 homicidios dolosos; en el 2013, 411; y el 2014 cerró con 477, de los cuales el 40% fue atribuido (policialmente) a “ajustes de cuentas o venganzas”. El año pasado se registraron 557 homicidios dolosos, y el 53,3% se le atribuyó a “ajustes de cuentas”, sobre todo, por problemas asociados a la narcoactividad. Este agosto cerramos con 365.

Violencia. Indiscutiblemente, el narcomenudeo es uno de los principales factores generadores de violencia, en especial, en comunidades vulnerables, donde se libran disputas por territorios, y las pocas oportunidades convierten los mercados a “cielo abierto” en una opción de financiamiento para las organizaciones locales y transnacionales.

Es necesario mantener e incrementar los esfuerzos de las autoridades en la contención de todos estos flagelos y requerir un abordaje integral por parte del Estado, brindando mayores oportunidades, en especial, a las personas jóvenes, manteniendo el control de espacios públicos, aumentando opciones laborales, procurando equidad en la distribución de riqueza y fortaleciendo la educación como medio para el surgimiento.

Conviene ajustar nuestro ordenamiento jurídico para responder eficientemente a las manifestaciones delictivas actuales, no solo en temas de narcoactividad, sino también de terrorismo, ciberdelincuencia, trata de personas o moderna esclavitud y otros múltiples campos explorados por la delincuencia, la cual siempre intenta una ventaja e innovación. Ante la lesividad de estos fenómenos delictivos, no puede ser la despenalización una opción.

Cualquier abordaje al problema delictivo, debe partir de un análisis propio de nuestro entorno, condiciones y limitaciones. Es trascendental no “importar” soluciones ajenas, sino reconocer nuestras diferencias y proponer respuestas mediante un abordaje integral y multidisciplinario.

El autor es fiscal adjunto contra la delincuencia organizada.