Opinión

‘Yom Kipur’

Actualizado el 21 de septiembre de 2013 a las 12:00 am

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‘Yom Kipur’

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Ironías del destino, travesuras del calendario o frío cálculo. El viernes 13 de setiembre del 2013, día en el que Manrique Oviedo lanzó el único, que yo recuerde, ataque antisemita en la Asamblea Legislativa, fue la víspera del Yom Kipur , conmemoraciónjudíadel Día del Perdón sincero. El Yom Kipur es uno de los días del temor. Y hay que tenerle temor a la oscuridad que subyace en este discurso.

¿Escogió Manrique Oviedo el Yom Kipur para lanzar su ataque a la comunidad judía? No sería la primera vez: el 6 de octubre de 1973, Siria y Egipto usaron ese día sagrado y de ayuno para lanzar, por sorpresa, una ofensiva militar contra Israel en la Guerra de Yom Kipur . Pero, aunque el ataque de Manrique Oviedo a la comunidad judía nos tomó por sorpresa, nuestro país no puede mirar para otro lado, no puede instalarse en la comodidad de suponer que fue un arrebato “sin pensar” de Manrique Oviedo.

Yo soy un pacifista, este país tiene un premio Nobel de la Paz y es por naturaleza pacífico, pero, así como en 1973 los tanques israelíes lanzaron una contraofensiva y rechazaron la invasión, así también me siento en el deber de lanzar una humilde contraofensiva con argumentos e ideas.

No tengo nada personal contra Manrique Oviedo, pero sí tengo algo muy personal, muy hondo, contra sus ideas. Quisiera hablar de leyes que construyan un futuro mejor para las familias costarricenses, pero la ingenuidad no tiene cabida cuando de sectarismos y fanatismos se trata. Y yo reaccionaría igual si el ataque fuese contra los negros, los chinos, los islamistas o los cristianos. La decencia y la cultura de convivencia pacífica costarricense deben reaccionar. Hay un músculo nacional tensado contra este mensaje antisemita. Hay un coraje y un sentido profundo de respeto por los derechos humanos puesto de pie. Costa Rica tiene un moretón antisemita en su mejilla y no está poniendo la otra.

Lo que más me preocupa del discurso de Manrique Oviedo es su oscuridad subterránea, su maledicencia sumergida: denuncia una supuesta gran conspiración judía Internacional para saquear dinero del pueblo de Costa Rica. Y Manrique Oviedo viene a salvarnos. Como dice el editorial de La Nación del 18 de setiembre, “el discurso no puede ser más reminiscente de otros que la humanidad querría olvidar, aunque no debe”.

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Cualquiera diría que exagero, menos los seis millones de judíos asesinados por los nazis. Pero el Yom Kipur es el Día del Perdón, y del Arrepentimiento. A unos nos toca perdonar y a Manrique Oviedo le toca un gran acto sincero de arrepentimiento. Se ha quedado solo en su curul, solo en su soledad, solo en su conspiración. Ni en su partido ni en su propia bancada se levanta la mínima voz de apoyo para su fanatismo.

El Yom Kipur también es el día de la reconciliación, no es un día triste porque perdonar y reconciliarse libera de culpas y cargas. El Yom Kipur termina cuando el shofar , que es un cuerno, suena. Yo ahora quiero que escuchemos en este país el sonido sagrado de un shofar llamando al perdón y a la reconciliación.

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