Opinión

¿Vivir en sociedad o en suciedad?

Actualizado el 17 de junio de 2014 a las 12:00 am

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¿Vivir en sociedad o en suciedad?

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Este encabezado, más que una gacetilla editorial, o un juego de palabras, constituye el paradigma de toda una sociedad que todavía no delimita en qué lugar quiere estar, o en qué condiciones quiere vivir. Fíjense que esta analogía gramatical se basa en una sola letra: s o ciedad/s u ciedad, pero el palmario ejemplo que demuestra es mucho más que una letra, y nos separa sistemáticamente de lo que debería, a lo que es.

¿Y la gente? En mi opinión, sistemáticamente espectadora de todo esto, o manejando una ceguera de lo que no quieren ver, se siente exonerada de la responsabilidad que le compete, que todavía no se hace cargo de los desechos que genera, y del compromiso que les conlleva. Solo les puede interesar separar en origen…si se le deduce de sus impuestos…Pregunto: para ser limpios y hacer lo que corresponde, ¿hay que poner excusas y pedir resarcimiento económico? Es complicado aceptar esto, pero nunca es triste la verdad; lo que sí tiene, en este caso, es remedio.

Esto, que pareciera un enunciado falaz contra los políticos o las industrias, no lo es porque a nosotros como ciudadanos nos concierne la responsabilidad de hacernos cargo por más aciago que sea el panorama.

Siempre digo, aunque afecte la sensibilidad de más de uno: ¿la concienciación ambiental, o la educación ambiental es lo que deberíamos haber aprendido en nuestras casas? La respuesta es sí.

Medidas básicas. Todos formamos parte del eterno aprendizaje que es vivir, convivir. Como paradoja, no podemos vivir con la quimera de “encontrar el médico que nos deje fumar”.

Los otros gestores de educación (para mí, los principales) somos nosotros mismos, desde nuestros hogares, somos los propios ciudadanos quienes debemos instaurar este tema en la educación que damos a nuestros hijos, con nuestro ejemplo, considerando vehementemente que este es un tema netamente cultural. ¿No lo creen así? Veamos este ejemplo: si no arrojamos los residuos en el piso de nuestra casa, ¿por qué sí los arrojamos en la vía pública?

Mejor que decir es hacer. Ante la presencia de ciertas medidas, y la falta de otras, no creo en la verdad absoluta, la crítica sin propuesta o fundamento, el desconocimiento de nuestros límites, el no pedir ayuda. Ante ese escenario, señalo tres propuestas básicas que deberíamos considerar:

1. Sigo insistiendo en establecer acciones comunitarias a todo infractor como medida cautelar. Que el que no respete las reglas, sea cual fuere la infracción (que van desde botar o arrojar residuos en la vía pública, o arrojarlos a un botadero o basurero a cielo abierto o al río) que se penalice económicamente, y se conmine con “acciones comunitarias” al infractor.

2. Instalar fiscalías ambientales como objetivo de procurar la protección del ambiente como patrimonio común de la humanidad, a través del ejercicio de acciones penales y civiles con el fin de establecer responsabilidades y sanciones que correspondan a particulares, funcionarios públicos y personas jurídicas. Además, cumplen con actividades de prevención que contribuyan al desarrollo ecológico, social y económicamente sustentable.

3. Impulsar desde el Gobierno el tema ambiental como eje transversal de toda una gestión (por su afectación, le compete a educación, medio ambiente, industria, cultura, turismo, salud, etc.) y considerar enfáticamente como destino final de los residuos el relleno sanitario, el reciclaje (el reuso, el compostaje, la captación de biogás), el ecodiseño y poner sobre la mesa de debate a la incineración. Sí, la incineración, porque sigue siendo una palabra prohibida y debemos entender, de una vez por todas, que hay nuevas tecnologías que se adaptan a todo control.

Decisión. ¿Cómo decir algo que realmente no sobre? Los conceptos vertidos en este artículo no deben ser tomados como un mensaje agorero, pero entendamos que no resulta sencillo comprender por qué no se hacen las cosas; o, simplemente, no termino de convencerme de que la solución que se busca es no buscarla.

Si bien no podemos modificar nuestro pasado, construyamos en el presente para que nuestro futuro sea más promisorio.

Debemos proponernos ser una sociedad con futuro, consolidada, con una mejor calidad de vida, sin vacilaciones, pero entendiendo que debemos mejorar muchos aspectos personales, cambiar desde nosotros, o a partir de nosotros.

A modo de prefacio: no olvidemos que la gente espera soluciones; sin embargo, nosotros somos parte del problema.

Por lo tanto, de nosotros dependen parte de las soluciones. Dicho de otro modo, de nosotros depende cómo queremos vivir: en sociedad o en suciedad.

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