Opinión

Vírgenes y milagros

Actualizado el 09 de abril de 2017 a las 12:00 am

Sería muy saludable analizar los eventos que parecen difíciles de explicar

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Dentro de mis conocidos tengo el placer de contar con la amistad de varios médicos eminentes, algunos de los cuales me han indicado que para ellos es muy desgastante tener casos de enfermos graves, pues, si no los curan, todo el mundo los critica e indican que es culpa de ellos. Si, por el contrario, se curan, nadie les da el mérito por ello; la gloria se la lleva una virgen o un santo que escuchó los ruegos del doliente o de sus allegados más cercanos y lo curaron milagrosamente.

Estas curaciones milagrosas siempre tienen el apoyo de las autoridades eclesiásticas a quienes les sirve mucho la propaganda de la virgen tal o la que esté de moda en esos momentos.

Eso me recuerda los partidos que antes hacía Costa Rica en fútbol cuando jugaba contra México. La Selección tica llevaba siempre la imagen de la Virgen de los Ángeles a la cual le enfrentaban los mexicanos con la Virgen de Guadalupe.

Cuestión de creencias. Mi amigo Víctor Hurtado explica muy gráficamente los milagros con un ejemplo. Dice Víctor: si de una azotea de un segundo piso cae una maceta muy pesada y mata a la persona que tiene la mala suerte de pasar en esos momentos, eso simplemente es un accidente. Si esa persona pasa antes de que la maceta caiga por fracciones de segundos y la maceta no golpea a nadie y la persona sale sin un rasguño, eso es un milagro, o al menos es lo que creen las personas religiosas.

Recuerdo que durante los problemas revolucionarios en Centroamérica un obispo aconsejó a todos los fieles que le pidieran a la Virgen que intercediera ante su hijo para que hubiera menos muertos en las luchas políticas de su tiempo.

También recuerdo que en un paseo que hice a la isla de San Andrés había una curva muy pronunciada en el camino, lo cual producía muchos accidentes; en uno de ellos alguien compró la lotería con el número de la placa que había chocado y obtuvo un premio grande. Entonces, cada vez que había un accidente, la gente corría a ver el número de placa para comprar ese número de lotería, y aunque nunca volvió a repetirse ese milagro se mantuvo la tradición y la fe no se perdió nunca.

Comparaciones. Luis Buñuel cuenta en sus memorias que cuando niño fue monaguillo y en esa época fue ferviente católico con la pasión que luego fue anticatólico de adulto. En una ocasión, estaba el padre al que ayudaba en un sermón hablando de que mucha gente tiene fe en la Virgen de Lourdes, pero esta no era tan milagrosa como la Virgen del Carmen, lo cual produjo que todos los franceses que estaban en la iglesia abandonaran el templo furiosos por la comparación.

También hay accidentes en el que mueren algunos pasajeros, y si alguien sobrevive nunca se busca la razón de lo ocurrido, que podría ser que se encontraba en el lugar más fuertemente protegido, sino que la gente encuentra simplemente la solución de que fue un milagro.

Me parece que si se investigara bien se podría posiblemente encontrar la razón por el cual un evento se produce, porque siempre hay una causa, un efecto y un resultado. Sería muy saludable analizar los eventos que parecen difíciles de explicar, pero que, como todo en la vida, hay una razón para que sucedan.

El autor es periodista.

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