Opinión

Víctor Hugo Víquez: Las actuaciones del presidente del PLN

Actualizado el 22 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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Víctor Hugo Víquez: Las actuaciones del presidente del PLN

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El presidente del PLN, José María Figueres, se reunió el 9 de abril con el presidente de la República, Luis Guillermo Solís, en la Casa Presidencial, supuestamente para discutir asuntos de interés nacional, pero, sorpresivamente y de manera inconsulta, después manifestó “la conveniencia” de que el PAC obtuviera de nuevo la presidencia del Directorio legislativo; o sea, había entregado el PLN al PAC.

Días después, planteó su acuerdo unipersonal a la fracción del PLN, pero esta, de forma diplomática, lo rechazó, lo cual es un evidente golpe a la confianza puesta en él y que demuestra, una vez más, su impericia política.

Por otra parte, Figueres nunca esperó que el domingo siguiente a la elección del Directorio de la Asamblea Legislativa, el PAC y el FA anunciaran una alianza para enfrentar a los dirigentes liberacionistas que aspiran a ocupar cargos en las municipalidades.

Por mi experiencia política, tengo muchas preguntas sobre esta ligereza del presidente del PLN, que pudo haber causado una derrota a nuestros dirigentes: ¿Quién lo facultó para hablar en nombre de todo el partido con el presidente Solís, cuando el mandato de la Asamblea Nacional fue para que ejerciera como presidente del PLN, no para que negociara el silencio de la fracción del PLN en el seno del Parlamento? ¿No es un acto de irrespeto –imperdonable en un expresidente de la República– invitar a la fracción de su partido a quedarse al margen y a no actuar, en medio de una crisis causada por impericia e ineficacia del gobierno Solís Rivera, en la conducción del país y de la agenda legislativa? ¿No trató de imponer a la fracción el acuerdo que él y el presidente Solís –por posible mediación del señor Mariano Figueres, enemigo acérrimo del PLN– resolvieron a espaldas de un partido que, por respeto y consideración a su figura, le hizo su presidente?

José María Figueres ahora reincide en su error y señala que el acuerdo multipartidista del primero de mayo, donde el PLN tuvo un papel central para obtener por la vía de los votos el Directorio legislativo, es un acto propio de la “vieja política costarricense”. A raíz de estas declaraciones pregunto lo siguiente: ¿Con qué credibilidad política el expresidente Figueres habla de “vieja política”? ¿No es él una de las figuras que encarnan la expresión más decantada por la “vieja política”, a juzgar por hechos recientes?

Definición por explicar. La inocencia política de don José María Figueres es imperdonable. Estando a las puertas de una gran contienda electoral, ¿qué pensarán los candidatos a regidores y alcaldes del PLN mientras el PAC y el FA alistan alianzas para obtener el control político de los gobiernos municipales? ¿Dónde está don José María Figueres para que les explique su concepto de “la vieja política” a los dirigentes que forman el motor democrático y organizativo del Partido Liberación Nacional?

Finalmente, quiero exponer algunas interrogantes que arrojarían duda a la actuación del presidente del partido: ¿A qué intereses responde en realidad el señor Figueres: al PAC o a la agrupación política que lo eligió su representante?

Su acercamiento al gobierno que captó el apoyo de más de 1,3 millones de costarricenses, ¿será una estrategia ideada por él y su hermano Mariano para legitimar a José María Figueres como figura política, muy debilitada por cierto, y acercarla al caudal electoral que obtuvo el PAC y, de paso, golpear al PLN como institución política?

Flirteo político. Declarar públicamente que el PLN debe “volver a la izquierda” junto con los socialistas universitarios del PAC y los comunistas chavistas del Frente Amplio, ¿no es un acto de demagogia pura para hacerle “ojitos” al electorado que milita en estas tiendas?

Es increíble que el señor Figueres haya llegado al colmo de coquetear con los dirigentes sindicalistas tradicionales de este país, causantes de la ingobernabilidad en que vivimos, esos que nunca cederán ante nadie para no perder sus privilegios.

Si las actuaciones del señor Figueres responden a esta estrategia política, sería el mayor acto de deslealtad política cometido por un expresidente en contra de su propio partido.

Es preciso recordarle a don José María Figueres que el PLN de hoy es un partido en proceso de refundarse, arraigado en los valores democráticos de la libertad, la alternancia de poder y la autonomía. Que si bien le dio la confianza para dirigir su destino político, no le otorgó licencia para hacer o deshacer a su antojo la credibilidad y legitimidad política que este partido está buscando entre la ciudadanía costarricense.

El veredicto del pueblo se hará evidente en las encuestas. Las cosas pronto volverán a su sitio. Es preciso que el liberacionismo sustituya los sentimientos históricos por valores éticos y morales, que es lo que nos cuestionan los costarricenses.

Es hora de que las nuevas generaciones asuman un papel más de estudio y análisis sobre los problemas que nos aquejan y de que sean los instrumentos con los cuales nuestros dirigentes municipales enfrenten esa alianza comunista.

(*) El autor fue diputado en el periodo 2010-2014.

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