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Venta de bonos del Seguro de Salud

Actualizado el 01 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Venta de bonos del Seguro de Salud habría perjudicado a cotizantes de IVM

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Insuficiente y fuera de contexto es la explicación que la Ing. Dinorah Garro y el Lic. José Quesada, exinterventora y gerente de Pensiones, respectivamente brindaron a la opinión pública el 23 de agosto sobre las ventas de títulos del Seguro de Salud a IVM en el pasado reciente.

La misma omite referirse a la debacle de los créditos hipotecarios donde ambos serían corresponsables. También carece de fundamentación y confirmaría que llevo razón en mis denuncias. Por ende, esta respuesta va dirigida a ellos y a 1.379.927 trabajadores y 74.810 patronos que cotizan para IVM que deben conocer la verdad completa sobre la administración de ¢1,2 billones que conforman el fondo que financiará nuestras pensiones.

Como ocurre cuando acudimos a la feria, si el precio pactado al comprar un kilo de papas resultó menor al precio de referencia que suministra el Ministerio de Economía, siendo compradores obtuvimos una ganancia, pues nuestro dinero nos rindió más.

Lo mismo sucede cuando se compra en el mercado de títulos valores. El precio de referencia es conocido como “PIPCA”. Igualmente aquí el precio pactado puede –en ciertas circunstancias– ser inferior a PIPCA, con lo cual el rendimiento del comprador aumenta. Incluso, aquí es más probable obtener un mejor precio pues el mercado secundario de valores es menos competitivo que la feria.

Garro y Quesada aducen que las ventas se hicieron al precio PIPCA, lo cual no es ilegal, pero omiten indicar que en 2008 la junta directiva aprobó una “estrategia de inversión activa” para alinear el rendimiento de las inversiones de IVM al mínimo considerado en el modelo actuarial, el cual es 4% realcomo promedio anual a mediano y largo plazo.

Esa decisión se tomó en un contexto de recesión económica, por lo que era imperativo (y lo sigue siendo) que IVM ejerciera dicha estrategia. Ello implicaba que no pocos títulos valores se compraran a un precio inferior a PIPCA, para así propiciar el rendimiento de 4% o lo más cercano a él. Esto no era trivial, pues no hacerlo expondría a IVM a ajustar la edad de retiro, el monto de la pensión y/o la tasa de cotización.

Me consta que, bajo tal estrategia, IVM compró, en marzo 2010, títulos de la serie U240724, con vencimiento al 2024, por el equivalente a ¢8 mil millones, a un precio –léase bien – inferior a PIPCA. Este hecho, que implicó millones de colones adicionales de rendimiento, comprobó dos cosas: i) Que en el mercado de valores, IVM posee el “musculo financiero” para comprar –con estrategia activa– títulos por debajo de PIPCA y, por ende, aumentar el rendimiento. ii) Que dada la estructura cortoplacista del mercado de valores costarricense, PIPCA no es el mejor referente de precios para las inversiones a largo plazo.

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En 2011, IVM tuvo cerca ¢600.000 millones para invertir “activamente”. Sin embargo, habría comprado a Salud estos títulos y otros más “pasivamente”, sin un estudio técnico y al margen del lineamiento actuarial; ello ante un presunto conflicto de interés que privilegió dotar de liquidez a salud, a costa de miles de millones de colones de rendimiento que IVM pudo obtener; siendo que quienes votamos en contra de tales decisiones fuimos separados de los cargos que ocupábamos para que no interfiriéramos más.

En enero 2012,IVM careció de vencimientos; ello habría inducido a Salud a endeudarse con un banco para sufragar gasto corriente, pagando ¢600 millones en intereses; hecho inédito en la historia del Seguro de Salud.

Así, como corolario, presumo que en su condición de comprador “IVM” fue a la feria, pero lo habrían obligado a comprar toneladas de “papas” a su hermano “Salud”,quien financieramente no andaba bien. A la fecha no se sabe si las mismas fueron las de “mejor calidad”, y la evidencia apunta a que las compró a un precio relativamente alto, cuando “sus padres” le habían ordenado esforzarse para comprarlas con un buen descuento.

Ahora, dado que la plata no rindió como potencialmente podía rendir, la familia que depende de “IVM” probablemente deberá trabajar más y posponer su edad de retiro, ahorrar más o, incluso, comer menos.

Pese a ello, “Salud” sigue enfrentando problemas financieros con graves consecuencias para la familia que depende de él, y quienes son presumiblemente los responsables de la situación aún se mantendrían impunes.

Eso no se vale... ¡con el dinero de nuestras futuras pensiones no se juega!

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