Opinión

Utilización de la tecnología en política

Actualizado el 09 de julio de 2017 a las 11:00 pm

Es necesario recorrer incesantemente la web para detectar referencias a partidos y candidatos

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Utilización de la tecnología en política

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La política es una rama muy amplia del quehacer humano y, por consiguiente, son muchas las aplicaciones que puede hacer de la tecnología. Algunas de estas aplicaciones son innovadoras, pero otras son simples mejoras marginales de labores hechas antes a mano o por medios mecánicos.

El 11 de marzo pasado, sir Tim Berners-Lee, inventor del World Wide Web, en ocasión del 28.° aniversario de su invento, dio declaraciones al periódico The Guardian, donde enumeró sus tres principales preocupaciones respecto al futuro de la web.

Su primera preocupación es la manera como los usuarios ceden información personal a sitios en la web a cambio de utilizar gratis aplicaciones (a veces) útiles; la segunda es la facilidad con que se disemina desinformación a lo largo y ancho de la web; y la tercera es la falta de transparencia y entendimiento de la propaganda política en la web.

Esto último es muy importante, porque herramientas de inteligencia artificial, utilizando enormes cantidades de datos ( big data ), están llevando la propaganda política a un nivel muy oscuro y opaco. Mientras algunos alegan que vender un candidato es exactamente igual a vender un detergente, otros creemos en la existencia de aspectos diferenciadores importantes, más allá del impacto de la publicidad de un detergente versus la de un presidente.

Información compartida. Todos hemos experimentado la extraña sensación de recibir información y anuncios de cosas, o temas, buscados por nosotros recientemente en la web. Obviamente, no es casualidad: nos delatan las boronas digitales que andamos dejando regadas mientras hacemos búsquedas en Internet.

Adicionalmente, cada día más gente esta activa en las redes sociales, donde se comparte mucho más que los datos personales. Hoy, existen algoritmos de inteligencia artificial que con solo leer los likes (me gusta) que la gente da en Facebook pueden determinar una gran cantidad de rasgos psicométricos, así como nuestras inclinaciones políticas.

Al mezclar los datos de una persona, de todas sus intervenciones en todas las redes sociales, estos sistemas obtienen un entendimiento muy detallado de nuestra personalidad, creencias y valores.

La llamada “segmentación del mercado” está llegando a tal punto que el tamaño de cada segmento tiende a uno; es decir, bombardean con publicidad o información a cada cliente de forma individual.

Como los segmentos son más pequeños, hay más segmentos. La web y sus redes sociales permiten hacer anuncios a la medida de cada uno.

Publicidad. Los anuncios no siempre son firmados por el anunciante. Hay montones de posteos hechos por bots y por troles; son mensajes que de seguro llegarán al cliente, muchas veces con noticias falsas cuyo creador sabe de antemano que el consumidor querrá oír. El mismo candidato puede hacer “anuncios” contradictorios, sin que el regulador sepa que los anuncios existieron, mucho menos discernir su contenido.

Según fuentes citadas por sir Tim en la entrevista, en la campaña política de los Estados Unidos, el año pasado, llegaron a publicarse hasta 50.000 “anuncios” diferentes cada día para el mismo candidato. Dicha propaganda política incluye, por supuesto, llamados a no votar para aquellos segmentos a los cuales al candidato le conviene más que no se presenten a las urnas. Difícilmente una promoción de la democracia.

Ahora bien, la tecnología está disponible, es muy poderosa, y no está regulada. Obviamente, todos los candidatos querrán utilizarla. Pero no es una sola tecnología; es un conjunto de tecnologías que también dependen de los analistas de datos que saben cuáles datos recabar y cuáles empatar.

Todo lo anterior es más fácil decirlo que hacerlo. Si se van a generar grandes cantidades de mensajes, estos deben ser diseñados, las noticias falsas deben respaldarse con sitios web suficientemente creíbles para que las mentiras se propaguen como el fuego en el bosque seco.

Una empresa en el Reino Unido, que participó tanto en el referendo del brexit como en la campaña ganadora de los Estados Unidos, se abstiene de comentar acerca de sus tácticas y acerca del origen de sus algoritmos.

Armas tecnológicas. Existen otras compañías, con mejor o peor tecnología, con más o menos escrúpulos, con científicos de datos más o menos experimentados, etc. Es realmente difícil para los políticos escoger sus armas tecnológicas, sobre todo porque no son gratis, y no hay garantías de éxito, menos aún de la probidad con que se utilizarán.

No resulta difícil imaginar que aquellos que, utilizando estas herramientas, logren exitosamente manipular los resultados electorales. Una vez en el poder se van a ver tentados a seguir utilizándolas para espiar a los ciudadanos, en nombre de la seguridad nacional.

Claramente, los métodos tradicionales de regulación de las publicaciones de la campaña política son insuficientes, y en muchos casos totalmente inadecuados. Estas herramientas tecnológicas utilizadas con probidad son sumamente eficientes para transmitir un mensaje, y, por lo tanto, serán utilizadas cada vez más. Pero las mentiras y los mensajes contradictorios (cuyo contenido depende de las creencias del receptor) deben erradicarse.

Es necesario, por lo tanto, dotar a los reguladores de la campaña política de herramientas igualmente, o más poderosas, que las utilizadas por los partidos. Es necesario recorrer incesantemente la web detectando referencias a los partidos y los candidatos; es urgente identificar las noticias falsas y los mensajes contradictorios para sancionar, o por lo menos transparentar (por los mismos medios), las transgresiones.

El autor es ingeniero, presidente del Club de Investigación Tecnológica y organizador del TEDxPuraVida.

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