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¿Usted lee?

Actualizado el 30 de julio de 2013 a las 12:00 am

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Probablemente su respuesta sea negativa, sin embargo, le pregunto: ¿Usted recibe mensajes de texto? ¿Usted tiene Facebook, Twitter o correo electrónico? Si hay un artículo interesante en el periódico, en una revista o en Internet, ¿usted se detiene a ver qué dice? ¿Usted interpreta las señales de tránsito? ¿Los anuncios de la calle? Si su respuesta es afirmativa a alguna de las preguntas, entonces usted si lee. Tal vez no tenga el hábito de la lectura pero si lee, esa fue una habilidad que aprendió desde pequeño.

Actualmente se han venido dando campañas en pro de la lectura y muy probablemente usted dirá: “si pero no me gusta leer” y permítame decirle que eso se convierte en una falacia si usted contesto afirmativamente a las preguntas anteriores y siguió leyendo esta opinión. El problema radica en que nadie se ha detenido a explicarle que existe una diferencia entre la lectura funcional, obligatoria o sugerida, sea como guste llamarle, que es la que se utiliza en los centros educativos y la lectura recreativa, la libre, la que usted hace por gusto o por interés. La primera, es decir la lectura funcional, es parte de la enseñanza, es aquella que se necesita para realizar tareas o la que se evalúa dentro de los contenidos curriculares. La segunda, la que va en función al “ser” (Salazar y Mendoza, 2005), es aquella lectura elegida por cada persona; respeta la forma en la que usted desea leer, dónde desea leer y lo que desea leer; le entretiene y le trasporta a mundos jamás imaginados en forma libre e íntima. La lectura recreativa o de placer no es evaluada y además, no tiene un tiempo estimado para que usted la realice, la puede practicar a cualquier edad, no es nociva para la salud y es el medio por el cual usted adquiere el hábito lector.

Le propongo un reto: busque una colección de libros (en su casa, en una biblioteca, en una librería) deténgase a leer cada uno de los títulos que le ofrece y, como si estuviera en el supermercado, comience a elegir lo que le gustaría leer; una vez que usted ha realizado la selección, ponga todos los libros de su interés en una mesa y elija el que más le gusta, el que más llama su atención, ese es el que usted debe comprar o pedir prestado. Llévelo consigo siempre hasta que se lo termine de leer; no importa si duró un mes o un año o dos leyéndolo, lo que importa es que usted, libremente, decidió leer ese libro. Una vez que lo termine, vuelva a realizar el procedimiento y en poco tiempo usted será parte de las personas que disfrutan de este maravilloso mundo de la lectura.

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Lic. Mayra Jiménez Méndez Bibliotecóloga Ciencias de la Información / Bibliotecas Escolares

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