Opinión

Urge reformar la atención médica

Actualizado el 21 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Urge reformar la atención médica

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En los últimos veinticinco años se han elaborado diversos diagnósticos del sector salud para objetivar sus problemas y proponer soluciones.

Algunas de ellas se implementaron, pero, poco después, todo se quedó en diagnósticos repetitivos.

Como el mundo no se detiene, entonces sucedió lo inevitable: un sector de la población tomó conciencia de las deficiencias de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y buscó una salida, provocando una creciente demanda de servicios privados y también de “biombos” (un mercado negro). Además, se multiplicaron las pólizas médicas, la combinación de consultas en consultorios privados y cirugía o procedimientos en hospitales y clínicas de la CCSS, médicos de empresas, medicinas mixtas, etc. Todo ello, con el fin de obtener una cita o una cirugía antes del plazo indicado por las largas listas de espera.

Deficiencias. La CCSS es una institución demasiado importante y los ciudadanos no se merecen que tenga tantas deficiencias como las siguientes:

Trato deshumanizado a los pacientes.

Múltiples trámites en persona.

Largas filas para obtener una cita desde la madrugada en clínicas periféricas.

Largas filas para obtener los medicamentos.

Citas a largo plazo para especialidades.

Citas a largo plazo para cirugía y procedimientos.

650.000 personas en listas de espera.

Citas que se suspenden por incapacidades del personal.

Resultados de biopsias y papanicolau que se pierden o se reportan muy

tarde.

Hospitalizaciones prolongadas innecesarias.

Huelgas y paros injustificados.

A pesar de que todo esto causa enormes problemas a los pacientes y gastos injustificados por miles de millones de colones cada año, los sindicatos y algunos miembros de la alta jerarquía de la institución alzaron la bandera de la conspiración y el fantasma de la privatización para negar que el problema principal son las serias deficiencias que padece la CCSS.

A pesar de esta negación, el sector privado representa ya el 30% del gasto nacional en atención médica y el 2,5% del PIB. Se puede estimar que unos 5.000 médicos tienen consultorio privado, y entre el 10% y el 20% de todas las consultas externas son privadas. Alrededor de un 40% de los asegurados consultan periódicamente a un médico privado, y el número de pólizas para gastos médicos está aumentando rápidamente. Es interesante mencionar que, cuando grupos privados o cooperativas han concursado en licitaciones públicas para realizar cirugías que están a largo plazo en la CCSS, su costo ha sido 30% a 40% más bajo que el de la Caja.

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Opciones múltiples. Diversos grupos hemos planteado que, para mejorar la atención de la CCSS, es necesario quitar la presión de la enorme demanda, ofreciendo opciones múltiples, con lo cual se mejoraría la atención en general, incluyendo también a los más pobres, que ahora son los más perjudicados porque no tienen voz ni poder. La clase alta no tiene ningún problema con los servicios que presta la CCSS, pues no los usa; para eso tiene pólizas de gastos médicos. La clase media fue la que resintió las deficiencias y buscó soluciones como las que cito al comienzo de este artículo. De manera que los más perjudicados son los pobres, como sucede también con la educación, y el acceso a la vivienda, al crédito y al trabajo bien remunerado.

Entonces, cuando hablamos ahora de reformas al sistema de salud y, específicamente, de la CCSS, lo hacemos en la misma forma en que lo hicimos en 1970-71, cuando se extendió la cobertura del seguro social y, luego, se universalizó con el único propósito de incorporar a los pobres a múltiples beneficios, que, en materia de atención médica, en aquella época era evidente que los proporcionaba la CCSS a quienes estaban asegurados, es decir, a quienes devengaban un salario por su trabajo. Los que no eran empleados, o ni siquiera tenían ingresos regulares, quedaban automáticamente excluidos. Por ejemplo, el asegurado recibía mejor alimentación, mejores y más medicinas, prótesis, incluso tenía derecho a recibir sangre en caso de emergencias, pues el seguro social tenía la obligación de comprarla. Por estas razones y muchas más, se universalizaron los servicios médicos de la CCSS para, de esa manera, garantizarle mejor atención a la mayoría de costarricenses.

Insuficiente. Pero, como cuenta Foucault en su Historia de los sistemas de ideas, el mundo sigue cambiando y llegó un momento en que todo lo bueno hecho por las juntas de caridad y las juntas de protección social no fue suficiente, y el país adoptó el modelo de universalización del seguro social hasta el momento en que este se agotó. Por eso, actualmente es necesario incorporar varias reformas que resuelvan las deficiencias identificadas, mediante el gradual establecimiento de un sistema público y privado, el cual existe de hecho y ha crecido aceleradamente en los últimos veinte años en su componente privado, pero sin que su desarrollo sea ordenado, coherente y reconocidamente complementario del público, simplemente porque, ideológicamente, algunas personas siguen pensando que lo privado es enemigo de lo público, cuando la vida práctica nos ha enseñado con numerosos ejemplos que, mediante alianzas transparentes y honestas, se resuelven verdadera y sostenidamente los problemas del desarrollo.

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Tanto los sindicatos como el discurso oficial le hacen mucho daño a la posibilidad de resolver estos problemas, ya que esterilizan el pensamiento y paralizan la acción al hacerle creer a la población que ya todo lo resolvieron.

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