Opinión

Urge frenar el alza de las tarifas eléctricas

Actualizado el 18 de agosto de 2012 a las 12:00 am

Urge aprobar una ley que nos proteja ante la continua alza en tarifas eléctricas

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Los gerentes de Electricidad y Finanzas del ICE, Greivin Mayorga y Martín Vindas, han aceptado públicamente en el artículo que les publicó La Nación el pasado 13/08/12 bajo el titulo de “ICE: experiencia y carácter ante el riesgo”, que el monto de US$ 250 millones de “recursos propios” que el ICE ha invertido a la fecha en el PH Reventazón, se hizo sin seguro alguno, pero bajo un riesgo razonable calculado. En otras palabras, admiten que se la jugaron prácticamente con base en su experiencia y carácter.

Los diferentes datos que aportan, demuestran una admirable magistralidad en su intento por minimizar las pérdidas que tendrán que pagar por el desastre ocurrido hace 15 días, y en especial para manipular la opinión pública.

Manipulaciones. En primer lugar, no se trata de US$ 250 millones del ICE, sino que de fondos provenientes de una acumulación de superávits de operación, gracias a la aplicación de tarifas superiores al costo de operación que le ha fijado Aresep durante los últimos años. Es nuestro sobrepago, no “los recursos propios que dice el ICE”. El ICE nunca pierde, somos nosotros los que siempre pagamos el costo total de las obras, ya sea con alzas tarifarias previas como en este caso, o con alzas posteriores al término de las obras como el caso de Pirrís.

Segundo, si la estimación total de la obra es ahora de US$1.400 millones, y ya no de US$1.200 como se nos dijo hace apenas un año, y si el avance físico de la obra es del 45%, entonces deberíamos estar hablando de una inversión de aproximadamente US$630 millones a esta fecha. Alguno de los datos no es el correcto: o el avance de la obra, o el monto invertido a la fecha, o el verdadero costo final de la obra.

Tercero, la experiencia a la que se refieren es probablemente la que les ha concedido durante años la posición cuasimonopólica en generación eléctrica, y el carácter, sin lugar a dudas, es el equivalente a la desfachatez con que ahora admiten que se la jugaron limpiamente con inversiones públicas y que, al final de cuentas, todos terminamos pagando con simplemente peticionar ante la Aresep un incremento en las tarifas eléctricas.

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Tarifas eléctricas del 2011. De acuerdo con los datos que publica la Aresep en su página web, los abonados residenciales del ICE pagaron en promedio durante el año anterior, ¢ 81 por KWH, mientras que los industriales 14 colones menos, es decir ¢ 67 por KWH. La tarifa promedio nacional durante el año 2011 fue de ¢75,45 por KWH (US$ 0,15 /KWH). La tarifa residencial promedio más alta del país fue la de Coopesantos en ¢ 81, mientras que la más baja fue la de ESPH en ¢57.

La tarifa eléctrica promedio más alta a nivel nacional fue la industrial de ¢ 93 por KWH que aplicó Coopesantos. Sin temor a equivocarme, puedo concluir que por el esquema tarifario actual, es el abonado residencial el que subsidia al sector industrial, y también a la expansión permanente de la generación del ICE, algo que no coincide con el supuesto modelo económico solidario favorable para el abonado que tanto defienden los opositores a cualquier ley eléctrica.

Costo térmico ICE > 4 veces pago a privados. De acuerdo con las cifras de Aresep durante los últimos cuatro años ( 2008 al 2011), el ICE ha venido pagando hasta cuatro veces mas en compra de combustibles, gastos de operación y de amortización, para sus propias plantas térmicas, con respecto a lo que les ha pagado a los generadores privados por la energía eléctrica inyectada al sistema. Los datos probatorios son los siguientes.

Durante el 2008, las compras por combustibles fueron de ¢91,781 millones para generar 588 GWH, con un costo promedio de ¢156 /KWH, sin incluir los costos de operación y amortización de las plantas térmicas; mientras que el total de las compras a los generadores privados fue por ¢67.800 millones para los 1.497 GWH producidos a un promedio de ¢45,28/KWH, pero que si incluyen el costo de operación y amortización de las plantas privadas.

Durante el 2011, las compras totales en combustibles fueron de ¢91.067 millones para generar 863 GWH, a un costo promedio de ¢ 105/KWH, mientras que las compras a los generadores privados fueron por ¢ 56.898 millones para generar 1.549 GWH, a un costo promedio de ¢36,74/KWH. La generación térmica se ha incrementado, mientras que la compra de la generación privada se ha estancado, a pesar de ser muchísimo mas económica. Los años intermedios 2009 y 2010 son compras similares a las indicadas.

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La evidencia anterior demuestra que es urgente la aprobación de una ley que no solo garantice el suministro eléctrico a mediano plazo, como la de contingencia propuesta, sino una ley que nos proteja como abonados ante la continua alza en tarifas eléctricas, producto de un modelo de solidaridad inverso, y ante la insistencia gubernamental por continuar construyendo plantas del más alto costo de producción, a costa de nuestros bolsillos, so pretexto de alcanzar la meta de carbono-neutralidad.

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