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Tranvía: ¿hacia dónde avanzamos?

Actualizado el 29 de septiembre de 2012 a las 12:00 am

Mientras Panamá construye un metro del siglo XXI, seguimos en un tren del siglo XIX

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La reciente información sobre el estudio de factibilidad para la construcción de un tranvía en San José, y su costo de $ 220 millones, nos hizo recordar que este planteamiento no es el primero que se hace.

A pesar de que el tema no se menciona o no se quiere recordar, durante casi toda la década pasada se estuvo trabajando en el proyecto del Tren Eléctrico Metropolitano (TREM), en el marco del Prugam, para que casi al final fuera abortado, precisamente, con el argumento que el Estado costarricense debía invertir $ 100 millones de los $ 340 millones que costaba. Si esa fue la explicación para desechar el TREM, nos preguntamos entonces: ¿cuál será el futuro del tranvía? Y también: ¿para dónde avanzamos en este tema?

Mientras tanto, nuestros vecinos en Panamá que comenzaron un tiempo después de Costa Rica con los estudios de un metro, ya lo están construyendo con un costo aproximado de $ 1.400 millones y se espera que entre en operación para principios del 2014. Esta decisión cambiará de forma altamente positiva a la ciudad de Panamá y la convertirá, en la ciudad más moderna y eficiente (desde el punto de vista de transporte colectivo) de Centroamérica. Enhorabuena por nuestros estimados vecinos panameños, pero, y nosotros ¿qué? Es importante repasar algunos datos.

Los estudios técnicos de prefactibilidad y factibilidad técnica del TREM se realizaron durante varios años. Se avanzó tanto que ya para el 2008 se disponía de un diseño e incluso se realizó el estudio de impacto ambiental, y se obtuvo la viabilidad ambiental ante la Setena. El cartel para la realización de la licitación quedó listo en el Consejo Nacional de Concesiones en el 2009.

El proyecto era verdaderamente novedoso. Planteaba cambiar la obsoleta línea férrea actual por dos líneas, usando el mismo derecho de vía, a fin de que se movilizaran dos trenes eléctricos (al modo de los modernos tranvías) entre Heredia y San José y entre Pavas y Curridabat (beneficiando al menos 6 cantones), como una primera fase que se iría expandiendo hasta cubrir la GAM. Cada tren podría movilizar más de 500 pasajeros a una velocidad de 70 km/hora.

El TREM se iba a movilizar con electricidad, sin necesidad, por tanto, de quemar hidrocarburos. Tenía el claro objetivo de ir sustituyendo el uso de los vehículos o los autobuses para quienes se movilizaran hacia el centro de la GAM o dentro de ella. Significaba un paso estratégico para el país en lo referente a su objetivo de llegar a ser un país carbono neutral y superar el colapso vial que sufrimos todos los días en la GAM.

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Comparativamente hablando, tenía muchas más ventajas que el proyecto del tranvía de que ahora se habla, como una especie de consuelo para San José. El TREM representaba, en síntesis, el inicio de un proceso serio de transformación del sistema de transporte colectivo en la GAM.

Desafortunadamente, se puso en duda el planteamiento de entregarlo en concesión, pese a que había más de 8 empresas interesadas. Finalmente, en el 2009, con la salida de la ministra Karla González del MOPT, el proyecto prácticamente fue archivado.

Con el “desecho” del TREM, siguió adelante el trabajo del Incofer sobre el tren interurbano, que ahora avanza hacia Cartago. Este planteamiento, aunque útil, no entraba en contradicción con el TREM, por el contrario, lo complementaba pues representaba un inicio. Hoy, sin un proyecto como el TREM que lo complemente, ha quedado aislado, usando una línea férrea obsoleta del siglo XIX que obviamente queda a la espera de algo moderno que lo mejore.

El proyecto TREM estaba planteado para iniciar construcción entre el 2010 y el 2011 y finalizarse, en su primera etapa para el 2013, casi coincidiendo con la inauguración que hará Panamá de su metro.

Con el archivo del TREM, se ha perdido un tiempo muy valioso, pues aparte de tren interurbano de Incofer, se trabajó en la factibilidad del tranvía para San José. Un proyecto que, a pesar de que puede ser atractivo, comparativamente con el TREM resulta más limitado y no viene a resolver de forma más integral el problema del transporte colectivo en la GAM.

Para colmo de males, la inversión que se requiere es más del doble de la que se ocupaba para propulsar el TREM.

En resumen, a pesar de tanto esfuerzo, hemos hecho lo de siempre, avanzamos y al final, desechamos la propuesta con argumentos poco sólidos que resultan más del vaivén de nuestros políticos que de criterios técnicos fundamentados. Ahora, cuando el tiempo ha pasado, y no tenemos casi nada en concreto, y mientras Panamá inaugura un metro del siglo XXI, nosotros, por falta de una verdadera visión de país, seguiremos movilizándonos con un tren del siglo XIX y guardando en alguna gaveta gubernamental varios años de serios esfuerzos técnicos por desarrollar un tren eléctrico metropolitano. ¿Hasta cuándo seguiremos “avanzando” en retroceso?

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