Opinión

Algo de Suiza centroamericana

Actualizado el 30 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Algo de Suiza centroamericana

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Empecé a escribir estas líneas hace días, pero las dejé dormitar en la memoria digital hasta que tres artículos recientes las despertaron: “Dictaduras de nuevo cuño” (Rafael A. Ugalde, Semanario Universidad ); “Cara o cruz” (Fernando Durán Ayanegui) y “¿Partidos?” (Armando González R.), estos últimos publicados en La Nación.

Durante décadas, los ticos nos llenamos la boca llamando a Costa Rica la Suiza centroamericana (cuando simulábamos modestia) y Suiza de América (cuando se nos iba la mano). Pero, si vemos con ojos imparciales a Costa Rica y a Suiza, los parecidos son tan pocos... Quizá solo sus escasos kilómetros cuadrados de superficie y que ambas son repúblicas democráticas y pluripartidistas.

Sin embargo, ¿qué nos impide hacer un esfuerzo para imitarlos en algo bueno? Especialmente hoy, cuando tenemos 12 o más partidos políticos inscritos que quieren plata adelantada, y que pasamos de ideologías a una “política empresarial” y que cargamos con un país en quiebra.

¿Por qué no aceptamos que nuestras costumbres electorales y nuestro sistema presidencialista ya caducaron, y deben trasformarse? Pienso que es el momento ideal para proponer tal tipo de cambio a la ciudadanía, al Tribunal Supremo de Elecciones y a la Sala Constitucional, de quienes el país debería recibir observaciones y propuestas públicas sobre los siguientes puntos.

El sistema suizo de Gobierno es complejo. Pero conviene repetir que es una democracia pluripartidista como Costa Rica, mas no tiene al mando a un Presidente sino de un Consejo Federal que actúa como jefe colegiado de Gobierno. ¿Qué tal si se instituyera esto en nuestro Poder Ejecutivo?

Los partidos políticos se mantendrían pero - me atrevo a sugerir- solo los cinco más numerosos, estables y definidos, con planteamientos políticos y sociales claros, ganarían el derecho a elegir entre sus piezas al que considerasen más apto, para que funja como miembro ante el “Consejo Nacional Ejecutivo”.

Los costos en tiempo y dinero disminuirían porque la campaña política sería interna en cada partido. El “período presidencial”, por llamarlo así, se extendería a cinco años, durante los cuales cada representante de partido ejercería la coordinación del Consejo Nacional Ejecutivo durante un año; el año de coordinación de cada quien se definiría internamente, entre los cinco, por rifa, al empezar cada período. Cada partido, a través de su líder, ejercería una labor de contrapeso y contraloría interna, y dependería de las calificaciones de cada uno de los representantes del Consejo Nacional sobre aspectos como la búsqueda de equidad, honestidad, eficiencia y economía en las decisiones colegiadas por tomar, y con la vigilancia de toda la ciudadanía.

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¿Tenemos un país políticamente maduro? Me parece que esta sería una forma democrática ideal para demostrarlo.

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