Opinión

Sometamos a debate nuestro futuro eléctrico

Actualizado el 01 de agosto de 2013 a las 12:01 am

Opinión

Sometamos a debate nuestro futuro eléctrico

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

He escuchado reiteradamente, tanto a los diputados del PAC como a los sindicalistas del ICE, argumentar que el futuro modelo eléctrico de Costa Rica debe debatirse a la mayor brevedad posible. Coincido con ellos y procedo a presentar una propuesta en aras de abrir el debate para resolver múltiples problemas acumulados, entre ellos, la problemática del altísimo costo de la energía eléctrica, del esquema de financiamiento para las nuevas plantas y del monopólico servicio de distribución.

Todos estamos de acuerdo en que el modelo eléctrico que hemos disfrutado por más de medio siglo, y cuya responsabilidad mayoritaria estuvo a cargo del ICE, ha sido altamente exitoso en el cumplimiento de alcanzar sus metas máximas, en términos de expansión, cobertura, universalidad y solidaridad, en el aprovechamiento y acceso a la energía eléctrica. El país ha sido prácticamente electrificado en un 100%, y son muy pocas las viviendas rurales que todavía no cuentan con el servicio de acceso a la energía eléctrica por falta de algún ramal de la red de distribución nacional.

Sin embargo, la prolongación, sin revisión ni ajustes, de ese modelo nos ha llevado también al actual extremo de pagar la energía eléctrica servida a la puerta de nuestras viviendas, comercios e industrias, al triple de lo que cuesta en promedio en los Estados Unidos, nuestro mayor socio comercial, y a casi la misma tarifa que se paga en el resto de Centroamérica. Hemos perdido, en el lapso de unos pocos años, una gran ventaja competitiva que mantuvimos por muchas décadas en tarifas y servicio eléctrico.

Optimización y modernización. Es por lo anterior que el país está urgido de una optimización y modernización del anterior y exitoso modelo eléctrico, con el fin de garantizarle al abonado eléctrico, en general, el acceso irrestricto, sin limitaciones ni discriminación alguna, a la energía eléctrica, pero con las tarifas más estables y de bajo costo posible, y sin degradación o deterioro alguno de los grandes logros alcanzados en cobertura, penetración, universalidad y solidaridad. La directriz presidencial #041 del pasado mes de enero es un firme paso hacia ese objetivo, pues coloca el derecho del abonado por encima de los intereses de los actores tradicionales en producción y en el servicio de distribución de la energía eléctrica.

PUBLICIDAD

Le tocara al futuro presidente de la República garantizarnos, mediante la promoción de una ley moderna y adecuada a nuestro medio, un futuro promisorio con abundancia de energía eléctrica, y con tarifas de bajo costo que nos devuelvan la competitividad nacional y social que anteriormente disfrutamos. Ya alcanzamos la casi total universalidad en materia de acceso para toda la población, y ahora tenemos que enfocarnos en el aspecto tarifario para impedir que los costos crecientes excluyan de nuevo a amplios sectores de bajos recursos, del disfrute pleno de ese insumo energético, absolutamente esencial en la vida humana. Mal haríamos en permitir que las altas tarifas eléctricas sigan obligando a la población a migrar hacia el propano o la leña para sus requerimientos diarios en cocción de alimentos.

Mercado abierto. Por eso, propongo que el modelo que nos rija por las próximas décadas, y aprovechando los adelantos tecnológicos alcanzados por la humanidad, sea el de un mercado abierto a todos los productores de energía eléctrica que deseen participar, pero en un régimen de libre competencia, mediante la venta de contratos de largo plazo, o de autoconsumo, regulado por una autoridad paraestatal que intervenga para los casos de conflictos en materia legal, económica y ambiental.

La más amplia competencia abierta ha demostrado ser el garante del más bajo precio de producción. La época de los monopolios y monopsonios es cosa del pasado, y ahora vemos cómo la gran mayoría de los países del mundo van caminando hacia el tipo de mercados eléctricos totalmente interconectados regionalmente y con sistemas de microgeneración distribuidos.

No olvidemos que la intensiva inversión de capital en maquinaria que requiere la generación eléctrica, siempre será del más largo plazo posible, lo cual, independientemente de que sea privada nacional o extranjera, siempre se quedara de por vida afincada en Costa Rica, produciendo en beneficio de la demanda nacional, y liberando al Estado y a sus autónomas de ese tipo de inversiones, para que pueda enfocarse más en las áreas sociales que tanto hacen falta.

  • Comparta este artículo
Opinión

Sometamos a debate nuestro futuro eléctrico

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota