Opinión

Solidaridad con las personas adultas mayores

Actualizado el 29 de noviembre de 2013 a las 12:00 am

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Solidaridad con las personas adultas mayores

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El programa Red de Atención Progresiva para el Cuido Integral de la Persona Adulta Mayor ha alcanzado grandes logros desde el año 2011. Este programa, único en Latinoamérica, fue diseñado y puesto en marcha por los mejores profesionales en el campo de la Geriatría y la Gerontología de nuestro país, quienes se propusieron hacer un aporte sustantivo, ante el llamado de la presidenta de la República, para encontrar respuestas a las necesidades de las personas adultas mayores, especialmente para las que se encuentran en desventaja social, ofreciéndoles mejores oportunidades y una calidad de vida adecuada.

Las personas adultas mayores, potencialmente tributarias del Programa de la Red Nacional de Cuido, presentan en muchos casos una gran cantidad de enfermedades, algún grado de dependencia ya sea física y/o cognitiva, y, como si fuera poco, condición de pobreza o pobreza extrema.

A este grupo poblacional, tradicionalmente, la sociedad en muchas ocasiones lo ha mantenido en el olvido. No obstante, realidades como el aumento de personas adultas mayores en nuestro país y el impacto de las campañas de sensibilización dirigidas a la sociedad en general, en materia de adulto mayor, pueden considerarse como hechos importantes que han empezado a tener influencia en la toma de decisiones de interés nacional, y que en días pasados nos ubican ante un hecho sin precedentes en el ámbito de nuestra Asamblea Legislativa. Y es que los diputados lograron la aprobación de la ley No. 18462, Ley de Fortalecimiento del Conapam, que le dará el sustento presupuestario para que este programa novedoso, solidario, justo, humano y con un enfoque basado en los derechos humanos, sea consolidado no solo con la sostenibilidad presupuestaria de la que ya dispone, sino también con la direccionalidad que requiere, de cara a un futuro cercano, cada vez con más personas adultas mayores.

La aprobación de esta ley es motivo de gran regocijo para todos los que nos dedicamos y apoyamos este programa desde el Consejo Nacional de la Persona Adulta Mayor (Conapam), las instituciones del Estado, las organizaciones de bienestar social, la Federación Cruzada Nacional de Protección al Anciano (Fecrunapa), el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología (HNGG), líderes comunales, las propias personas adultas mayores que conforman las redes comunitarias de cuido, los diputados y, en fin, para quienes hemos realizado el esfuerzo de hacer una sola voz y una sola dirección para lograr el cometido.

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Sin duda, es una lección de civismo, pero, sobre todo, de solidaridad humana, porque, cuando queremos, podemos hacer grandes contribuciones que beneficien a nuestros compatriotas adultos mayores, sufridos y llenos de necesidades.

Estas ayudas llegarán progresiva y gradualmente de la mano de personas generosas en las diferentes comunidades, que a la fecha han contribuido y hacen posible el éxito de la Red de Atención Progresiva para el Cuido Integral para la Persona Adulta Mayor.

Sin embargo, debemos estar siempre vigilantes para que los beneficios del programa lleguen oportuna y correctamente a sus destinatarios.

Estamos seguros de que, con ese mismo espíritu de solidaridad humana, compromiso social y esfuerzo conjunto, continuaremos trabajando por más y mejores beneficios para las personas adultas mayores, ya que todavía queda mucho por hacer.

Fernando Morales Martínez, director general, Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

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