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Silencios y miedos de las mujeres

Actualizado el 06 de febrero de 2015 a las 12:00 am

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Silencios y miedos de las mujeres

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Una nueva tragedia evidencia el alcance de la violencia intrafamiliar hacia las personas vulnerables del núcleo, que son los niños y las niñas, pero que pasa indudablemente por las mujeres.

El pasado lunes 2 de febrero se conoció la noticia del asesinato de un niño. Su madre en este momento se encuentra en prisión preventiva por supuesta complicidad en los hechos, aparentemente perpetrados por su compañero sentimental y el padrastro del menor.

Ella encarna todas las vulnerabilidades: mujer, adolescente, en el marco de una relación impropia en razón de la edad con la persona ofensora, migrante irregular, pobre, con ausencia de redes de apoyo y con maternidad temprana por violación.

Población vulnerable. Si se analiza este caso en su justa dimensión, es posible descubrir y comprender la situación de miles de mujeres: una niña abusada sexualmente desde los 13 años que asume la maternidad a los 14, que huye de su país de origen por motivos de violencia, que no posee en nuestro país ningún apoyo familiar y que convive con su agresor. Finalmente, perseguida y acosada por su agresor, se encuentra prácticamente en total desprotección.

Este tipo de historias –frecuentes en la vida de las mujeres– nuevamente nos confirman las fatales consecuencias de la acumulación de múltiples factores que las dejan, a ellas y a sus hijos, en condiciones de altísima vulnerabilidad.

Por esta razón, no podemos ni debemos creer que estos hechos de violencia extrema son casuales o inexplicables, que son fatalidades aisladas de un contexto y de una historia. No es justo ni correcto invisibilizar este continuo de violencia que sufren las mujeres a lo largo de sus vidas, en muchos momentos y en diversos escenarios, que se mantiene por su ocultamiento en determinados contextos, y que las llena de miedos y silencios frente a su propia vida y a la de sus hijos e hijas.

La otra historia de esta mujer da cuenta de cómo la capacidad de resistir la violencia se disminuye cuando se suman todos estos factores de vulnerabilidad. Las mujeres tienen miedo a vivir con el agresor, pero mayor es el temor a salir de su lado por estar atrapadas entre el mandato cultural que normaliza la violencia, la dependencia económica, las consecuencias psicológicas que sufre y el miedo a la crítica social junto a la amenaza del agresor.

Es urgente desde cualquier ámbito, y en particular desde el Estado, generar acciones para la prevención, a fin de atender las causas culturales que la generan y mantienen todas las formas de violencia intrafamiliar, y en general contra las mujeres. Es imprescindible motivar la reflexión en la comunidad para que la violencia no les sea indiferente y asuman responsabilidades frente a ella.

Finalmente, le corresponderá a la justicia valorarla en este contexto.

Alejandra Mora Mora, ministra de la Condición de la Mujer y presidenta ejecutiva del Inamu.

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