Opinión

Setena evoluciona

Actualizado el 11 de julio de 2013 a las 12:00 am

Opinión

Setena evoluciona

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Es importante recordar al señor Allan Astorga que efectivamente la Secretaría Técnica Nacional Ambiental (Setena) nace a la vida jurídica del país entre el grupo de instituciones creadas por la Ley Orgánica del Ambiente (LOA), que establece la obligación del Estadode fijar un conjunto armónico e interrelacionado de objetivos, orientado a mejorar el ambiente y manejar adecuadamente los recursos naturales.

El artículo 3 de la LOA establece que a esos objetivos deben incorporarse decisiones y acciones específicas destinadas a su cumplimiento, con el respaldo de normas, instituciones y procedimientos para lograr la funcionalidad de las políticas.

Siguiendo estos principios, la Setena evoluciona en un proceso de crecimiento continuo para responder a sus objetivos de creación, entendidos como la debida armonización del impacto ambiental con los procesos productivos y, por ende, el equilibrio entre el desarrollo del país y la protección de los elementos ambientales.

La evaluación ambiental se ha reglamentado paulatinamente, en una excelente coordinación con los sectores nacionales interesados (academia, sector productivo, sector institucional), proceso al que usted no es ajeno pues tuvo participación activa en la creación y diseño de la mayor parte de los instrumentos aplicables, razón por cual nos extraña ahora su crítica a esos instrumentos, que en parte fueron de su inspiración y que usted ha defendido por tanto tiempo.

Compartimos que toda institución debe crecer y adaptarse a los cambios y retos impuestos por los tiempos, asunto al que el Minae no es ajeno ni sordo, como puede comprobarse con el proceso de modernización para mejorar los procedimientos.

Compartimos que esta instancia, como máxima expresión de su carácter técnico, debe mantenerse alejada de injerencias de organismos y personas no técnicas. Sin embargo, en la institucionalidaddel ordenamiento jurídico vigente esto ha resultado difícil porque existen diversos cuerpos normativos que dan competencias “ambientales” a otras instituciones y hacen menos claro y más complejo el accionar de la Setena.

Por ejemplo, en cumplimiento del mandato de la LOA, por vía de reglamento se identificaron actividades, obras y proyectos que requerían de evaluación ambiental, pero un fallo judicial dejó sin efecto la categorización técnica incluida en esa normativa,indicando que absolutamente todas las actividades requerían de evaluación técnica de la Setena, impidiendo así avanzary centrar los escasos recursos en las evaluaciones ambientales estratégicas y en las actividades de más impacto, como las que usted menciona en su artículo.

PUBLICIDAD

Como la Setena no es un órgano político, como usted afirma, no puede discriminarla atención de los proyectos que se le someten a consideración. El Estado, el Poder Legislativoy los ciudadanos deben decidir, de una vez por todas, cuáles actividades serán consideradas viables en el país, en todo el sentido de la palabra, incluyendo aspectos sociales, ambientales y económicos. Es preciso hacerlo de forma acelerada, para no seguir haciendo incurrir a la Setena en valoraciones ayunas de respaldo “social”, aunque técnicamente puedan resultar viables. No hacerlo significará inseguridad jurídica para la institucionalidad costarricense y para los inversionistas extranjeros que se sienten burlados cuando se les cambian las reglas del juego.

Así las cosas, lo que requiere, no Setena, sino el país en general, es definiren qué actividades basará su futuro crecimiento económico y cuáles procedimientos utilizará para su autorización y fiscalización.

El país debe decidir siquiere una refinería o prefiere seguir dependiendo de los precios fluctuantes del mercado. Si tiene las condiciones necesarias para generar energía con otras fuentes, que no dependan de las inclemencias del cambio climático, o si prefiere vivir solo delos réditos de la conservación en sus diversas categorías, para lo cual habrá que cambiar todas las políticas de inversión nacional, hábitos de consumo y estilos de vida.

Eso, señor Astorga, no le corresponde a la Setena, sino al pueblo, que debe aprender a responsabilizarse por la decisión adoptada. Le invitamos, señor Astorga, a colaborar con las reformas necesarias para salir de la telaraña que usted nos ayudó a tejer con las normas que oportuna y técnicamente nos propuso y que hoy le pareceninadecuadas.

  • Comparta este artículo
Opinión

Setena evoluciona

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota