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Sandy y Centroamérica

Actualizado el 04 de noviembre de 2012 a las 12:00 am

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Sandy y Centroamérica

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El más reciente fenómeno climatológico, el huracán Sandy, luego convertido en una no menos destructiva tormenta, ha dejado más de 100 muertes y millonarias pérdidas en el Caribe y Estados Unidos.

Se trata de un vivo recordatorio de las capacidades de destrucción de la naturaleza, y de que el cambio climático es una innegable realidad, que plantea especiales desafíos para la región.

Centroamérica es considerada como el punto más vulnerable de todas las regiones tropicales del mundo. Su ubicación geográfica, su condición de estrecho istmo entre el norte y el sur del continente, y su situación entre dos océanos, la exponen a importantes fenómenos climáticos como sequías, inundaciones, aluviones, deslizamientos, cambios en los patrones pluviales, aumentos en las temperaturas...

Estos fenómenos pasan una inesperada y abultada factura económica y social en países que presentan graves vulnerabilidades como los altos niveles de pobreza, violencia, e inequidad. Más importan- tes rezagos en infraestructura, debilidades institucionales, deficiente planificación urbana y escasa o nula planificación hídrica.

Los eventos extremos e incluso medios, que además se presentan con una creciente ocurrencia tienen la paradoja de no solo desnudar esas deficiencias, sino que las recrudecen aún más.

La rica biodiversidad de la región, equivalente al 7% del planeta está en peligro. También lo está el sector productivo, especialmente el agropecuario que llevará la peor parte con graves consecuencias, pues este sector sigue siendo un importante motor económico (18% del PIB incluyendo la agroindustria) y social por ser generador de empleo en las zonas rurales.

En términos fiscales, organismos como la CEPAL, ven los efectos del cambio climático como un “pasivo público contingente” que amenaza las ya magras finanzas públicas y que puede tener consecuencias por varias generaciones.

La solución del problema no es sencilla y lo es menos dada la lenta recuperación luego de la crisis económica. Sin duda se requieren acuerdos nacionales, regionales y multilaterales que asuman estrategias sustentables de mitigación y adaptación, que integren, además, acciones que reduzcan las vulnerabilidades mencionadas .

Las crisis pueden convertirse en oportunidades, y quizás Sandy facilite la adopción de medidas largamente pospuestas por los 193 países a fin de adoptar, en la proporción que a cada uno le corresponda, las medidas necesarias para una transición a economías más sostenibles. Por cierto, llega en un buen momento, de cara a la próxima cumbre climática a realizarse en Doha a finales de este mes.

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