Opinión

Salud y el Congreso de Bioética

Actualizado el 04 de marzo de 2013 a las 12:00 am

Respeto a la libertad de expresión

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El Ministerio de Salud se ha caracterizado por un diálogo permanente con los diferentes actores sociales que participan en la producción social de la Salud. Pero como Institución perteneciente a un Estado de derecho y respetuoso de la libertad de expresión, el Ministerio de Salud no puede coartar, censurar o impedir la exposición de los puntos de vista de ningún individuo o grupo social sobre temas específicos, lo cual no significa, en ninguna circunstancia, compartir las posturas o tesis expuestas en el debate de las ideas propio de la realidad actual.

Consideramos que es nuestro deber insoslayable proveer a la población de información veraz, científicamente avalada, para la protección y mejoramiento de su salud integral. En respuesta ante opiniones contradictorias que en estos días han tratado de desvirtuar el trabajo consistente que hemos venido realizando en pro de los derechos de la población LGTB.

Congruente con la posición del Gobierno en torno al tema de los derechos de las parejas del mismo sexo, este ministerio ha mantenido un diálogo permanente y ha defendido los aspectos que garanticen la salud integral de la población LGTB a nivel nacional e internacional con logros importantes. A la vez que el Gobierno, considerando el abanico de factores determinantes de la salud, ha mantenido una posición coherente al sostener la convocatoria del Proyecto de Ley Expediente N.° 18.481 “Ley de Sociedades de Convivencia” en las sesiones extraordinarias de la Asamblea Legislativa.

A nivel mundial y en pro de la inclusión de los diversos grupos sociales en su dimensión real, la Organización Mundial de la Salud, desde hace 17 años, excluyó la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 10). Existe un consenso profesional y científico en que la homosexualidad representa una variación natural de la sexualidad humana sin ningún efecto intrínsecamente dañino para la salud de la persona o la de sus allegados. En ninguna de sus manifestaciones individuales la homosexualidad puede considerarse un trastorno o enfermedad y, por eso, no requiere cura ni ningún tipo de tratamiento. Es parte de la diversidad de la naturaleza humana.

Cualquier esfuerzo dirigido a cambiar la orientación sexual no heterosexual carece de justificación médica, ya que la homosexualidad no se puede considerar como una condición patológica (American Psychiatric Association 2000).

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Es abundante la documentación y las evidencias científicas de los fracasos de estas terapias y de las dolorosas y trágicas consecuencias que acarrean. La Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud, máximos órganos de salud en el mundo, realizan las siguientes recomendaciones a los colegios, asociaciones y otras agrupaciones de profesionales en ciencias de la salud, las cuales son compartidas por este Ministerio.

Se recomienda a las agrupaciones profesionales diseminar entre sus miembros documentos y resoluciones de instituciones y agencias nacionales e internacionales en las que se hace un llamamiento a despsicopatologizar la diversidad sexual y a prevenir el uso de intervenciones dirigidas a cambiar la orientación sexual.

Se recomienda a las agrupaciones profesionales adoptar posicionamientos definidos y claros en materia de protección de la dignidad de las personas y definir acciones necesarias para prevenir y controlar la homofobia como problema de salud pública, que tiene efectos nocivos en el goce de derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales.

Por todo lo anterior, queremos dejar claro ante la opinión pública que este Ministerio no avala ninguna terapia o tratamiento para la curación de algo que no es una enfermedad y más bien señala los riesgos que implican.

Por otro lado, las declaratorias de interés público se promueven en actividades como congresos, conferencias y ferias internacionales, fomentando el intercambio y discusión de una temática ampliamente diversa, respetando la libertad de conciencia y de expresión de quienes participen en ellas. En ninguna circunstancia se comprometen recursos públicos, sino que buscan facilitar procedimientos que a veces entraban la realización del evento en sí mismo. Es, ante todo, un proceso metodológico usual y abierto a cualquier persona u organización.

Lo que resulta relevante para otorgar el estatus es que los organizadores representen a un ente con reconocimiento nacional o internacional.

El Gobierno no ejerce censura previa sobre los contenidos o los expositores que participan, por lo que los temas generadores caen bajo la responsabilidad de los expositores u organizadores del evento.

El Congreso de Bioética, generador de las opiniones a las que hacemos referencia, se ha organizado año con año, siendo este el quinto año en que se ha declarado de interés público. Es decir, han recibido de nuestra parte el mismo trato de años anteriores sin ningún tipo de preferencia o discriminación.

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Por lo tanto, es necesario separar el espíritu de la declaratoria a esta actividad en la que intervienen muchos expositores, de la posición o forma de pensar de alguno de ellos en particular, el cual es libre de pensar lo que desee y lo que quiera, pero que en ninguna circunstancia representa la posición del Gobierno de la República ni del Ministerio de Salud.

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