Opinión

Salarios públicos y diálogo

Actualizado el 11 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Salarios públicos y diálogo

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Los salarios que se pagan en el sector público ha sido el principal tema de discusión en los últimos días, principalmente, por una campaña diseñada y dirigida a señalar este sistema salarial como el responsable del elevado déficit fiscal (un 6,8%) del Gobierno Central.

Lastimosamente, la discusión no se produce con la objetividad y la responsabilidad que el país requiere. Todo lo contrario, ha sido utilizada mediante una campaña mediática y sistemática, orquestada por quienes pretenden culpar al sector público del déficit fiscal y así ocultar el fracaso de las políticas neoliberales que ellos mismos han impulsado en el país desde los años 80.

Estos mismos que hoy impulsan y financian esta campaña son los que promovieron las políticas de privatización de servicios estatales, de reformas financieras en la banca nacional y la promoción de exportaciones, como soluciones al crecimiento económico nacional.

Dichas medidas no dieron los resultados positivos que nos anunciaron. Ante el fracaso, a partir del 2000, vuelven a imponernos ideas de que el país solo saldrá adelante si nos abrimos a los mercados internacionales.

Fue así como empezaron a firmarse acuerdos de libre comercio para fomentar la atracción de inversión extranjera y, con esto, reactivar la economía y brindar empleo decente y bien remunerado para los trabajadores, incluidos motos BMW y carros Mercedes Benz, que el señor expresidente Óscar Arias ofreció en sus visitas a las zonas libres para solicitarles el apoyo al TLC.

Los resultados de estas políticas son hoy el desmantelamiento de la producción de alimentos, entrega de servicios públicos a compañías extranjeras, mayor desempleo por cierre de empresas, concentración de la riqueza en pocas manos, deterioro de servicios básicos y un marcado deterioro del déficit fiscal, producto de beneficios como la desgravación arancelaria y el no pago o rebaja de impuestos a los productos que entran con los tratados de libre comercio.

Estos mismos impulsan y financian la campaña contra el sector público, que en mucho son los principales causantes de la evasión fiscal, sobre todo, las grandes empresas nacionales y extranjeras, que por la vía de las exenciones, subfacturación y, principalmente, por evasión de impuestos de renta y ventas (que se cobran, pero no se transfieren al Estado), aumentan el déficit fiscal que hoy ahoga a nuestro Estado.

Mesas de diálogo. Reiteramos que el principal problema del crecimiento del déficit fiscal no es debido a los salarios del sector público.

En este contexto, debe entenderse que propuestas de ley que se promueven, como la de empleo público, salario único u otras, no son aceptables para el movimiento sindical, ya que violan derechos laborales adquiridos, no reconocen las diferencias de gestión que existe entre empresas estatales y están diseñadas para precarizar los salarios del sector público.

Pero más importante aún, están lejos de solucionar el problema del déficit fiscal, tal como públicamente ha sido reconocido por el mismo gobierno, en manifestaciones del ministro de Hacienda, avaladas por el señor presidente, don Luis Guillermo Solís Rivera.

Como movimiento sindical responsable, y en aras de aportar a las soluciones del país, aceptaríamos que se abra una mesa de discusión sobre este tema; sin embargo, esta discusión debe darse de forma seria, trasparente y responsable para analizar objetivamente y encontrar soluciones, incluidas correcciones, que se demuestren y se puedan aplicar a los regímenes salariales del sector público.

Evidentemente, esta propuesta de diálogo está supeditada a la aceptación de quienes hoy critican los salarios del sector público, a que se abra otra mesa de diálogo sobre el tema de impuestos y permitir que, además, se aprueben leyes fiscales progresivas.

Entendemos que toda mesa de diálogo debe tener objetivos claros, metodologías y tiempos definidos, así como garantes legitimados, que garanticen la transparencia del proceso, para lo cual proponemos la colaboración de la Iglesia católica y el Estado de la Nación.

Fabio Chaves es presidente de Asdeice.

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