Opinión

Revolucionarios con capucha

Actualizado el 05 de diciembre de 2013 a las 12:00 am

Opinión

Revolucionarios con capucha

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El pasado miércoles 27 de noviembre, en horas de la tarde, un grupo de encapuchados tomó el edificio de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Costa Rica (UCR), interrumpió las actividades académicas que se realizaban allí, forzó a administrativos, docentes y estudiantes a desocupar las instalaciones, cerró con cadenas los portones de acceso y, por lo menos, uno de los portones fue bloqueado con una barricada de pupitres. Durante el desalojo, un oficial de seguridad resultó herido.

Luego de varias horas, los encapuchados, que manifestaron que procedían así en solidaridad con el movimiento de los trabajadores de los Ebáis del programa PAIS, depusieron su “protesta” y justificaron la violencia cometida por la falta de disposición al diálogo por parte de la Rectoría y como “un acto preventivo que demuestra el descontento por las decisiones tomadas por la administración”. De seguido, las autoridades universitarias informaron de que no tomarían acciones disciplinarias contra quienes participaron en la toma del edificio.

En relación con las justificaciones dadas por los encapuchados, cabe destacar que la toma del edificio ocurrió mientras las autoridades universitarias mantenían negociaciones con respecto a la situación de los trabajadores de los Ebáis, y que el argumento de cometer un acto de violencia con fines preventivos se asemeja mucho a la retórica del imperialismo estadounidense.

De esta manera, lejos de ser un acto de protesta social, la toma del edificio de Ciencias Sociales fue un acto delincuencial, en el que esos encapuchados violaron los derechos de quienes se encontraban en las instalaciones, y, pese a eso y a todo el daño que hicieron, no serán sancionados.

Probablemente, el compromiso de que no habría sanciones fue decisivo para que los encapuchados desistieran de su “protesta”, pero esta forma de resolver la situación contribuye a fortalecer la cultura de la impunidad que tan desencantada tiene hoy a la ciudadanía , y se convierte en una invitación directa para que esos revolucionarios –que no dan la cara– vuelvan, en un futuro próximo y con cualquier excusa, a violar los derechos de estudiantes, administrativos y docentes.

  • Comparta este artículo
Opinión

Revolucionarios con capucha

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota