Opinión

Revolución de soluciones

Actualizado el 03 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

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Dentro del marco propiciado por el V AmCham-Deloitte Competitiveness Summit, celebrado el 20 de agosto, se tuvo el placer de escuchar la presentación magistral del autor del libro The Solution Revolution , William Eggers, quien trasladó un mensaje que invita a cuestionarse la oportunidad de hacer cosas diferentes para impulsar la solución de los grandes problemas nacionales.

Además, gracias a la calidad de los expositores y temas desarrollados en el foro, se alcanzó la oportunidad de discutir sobre la necesidad de abrir espacios de colaboración efectiva entre los sectores gubernamental, productivo y académico, con tal de generar las condiciones necesarias para que en la economía nacional se consolidé un “ecosistema” que tienda a buscar soluciones concretas e innovadoras a los grandes problemas nacionales que no han podido ser resueltos mediante acciones tradicionales.

Un gran reto. Ciertamente el tema es retador. Desde mi perspectiva, este puede ser el mecanismo mediante el cual se compruebe si las posiciones asumidas en campaña política por todas las agrupaciones, sin excepción alguna, son legítimas o si, por el contrario, solo representaron poses electoreras propias de la coyuntura.

El reto es grande, porque si hay algo claro en Costa Rica es que pese a que la mayoría de los sectores comparten preocupaciones y pareciera que tienen claro cuáles son los problemas que están afectando más seriamente el desarrollo social, lo cierto es que han mostrado una notable incapacidad de diálogo, una falta de claridad en la búsqueda de soluciones y una degradante costumbre de gastar energías en temas de poca monta pero que dan cierto nivel de publicidad para inflar los egos políticos o empresariales de unos pocos.

El foro de competitividad de AmCham nos invitó a pensar en cómo lograr deshacer ese nudo mental que tienen diferentes sectores y líderes nacionales y que nos limitan para pensar en iniciar una verdadera “revolución de soluciones”. ¿Será que requerimos relevos en el liderazgo de los sectores productivos, la academia y el Gobierno para provocar el surgimiento de nuevas iniciativas que permitan que nuestro país retome el ritmo de desarrollo y fortalecimiento de la competitividad nacional?

Es claro que estamos urgidos del surgimiento de nuevos lideres políticos y empresariales con capacidad para identificar lo que se requiere en el mediano y largo plazos, con suficiente seguridad personal para lograr grandes acuerdos nacionales que permitan acelerar nuestro proceso de desarrollo. La costumbre de “golpear la mesa” ante la divergencia de criterios debe reemplazarse con estrategias respetuosas pero sólidas intelectualmente, con mentalidad de desarrollo nacional y que sean impulsadas por personas que tengan la facilidad para identificar lo macro sobre el detalle y no tengan necesidad de que les estén inflando el ego constantemente.

Necesidad de cambio. Ciertamente es muy difícil cambiar las cosas si seguimos haciendo lo mismo. Por eso conviene no retrasar el proceso y empezar de inmediato a buscar esas áreas de convergencia de intereses, por el bien de la sociedad, las generaciones más jóvenes y por el fortalecimiento de un sistema político e institucional costarricense que nos ha costado muchísimo esfuerzo desarrollarlo y no podemos debilitar.

Es muy necesario que aquellos que verdaderamente se preocupan por el futuro nacional dejen de lado intereses personales o aquellos propios de gremios político electorales y logren evolucionar hasta poder unir esfuerzos en búsqueda de soluciones conjuntas a los grandes problemas nacionales.

Debemos recordar, con sabiduría, que el mérito se alcanza con el esfuerzo, uniendo y no destruyendo, promoviendo el debate respetuoso y saber, ante todo, que nadie es dueño de la verdad absoluta. No hay mejor premio para el ser humano esforzado que alcanzar sus metas de forma leal, sin destruir a nadie en ese camino, por el contrario, construyendo y uniendo esfuerzos que luego germinarán en otras cosas mejores y necesarias para todos.

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