Opinión

Respuesta a Justo Orozco

Actualizado el 01 de diciembre de 2016 a las 12:00 am

Justo Orozco dejó de tener el respaldo de los líderes que otrora le dieron apoyo

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Justo Orozco cumplió su tiempo como presidente del Partido Renovación Costarricense (PRC). Abrió camino enarbolando la bandera de un partido que representa el sentir de un amplio sector de los cristianos en esto que algunos denominamos “una selva llamada política”, pero se desgastó, perdió credibilidad, manchó su reputación moral y dejó de tener el respaldo de los líderes que otrora le dieron apoyo para ocupar un cargo político.

No solo eso. Él construyó un partido político de un solo liderazgo, el suyo; pero cuando una agrupación política se nutre de una sola persona, que se mantiene por largos períodos en la cúpula, reduce sus posibilidades de crecimiento, de transformación y muere.

La experiencia demuestra que los partidos políticos personalistas, donde todas las decisiones giran en torno a su líder fundador, suelen reducir sus dinámicas internas, limitan la exposición de nuevas ideas y el surgimiento de nuevos liderazgos.

Por eso no me extrañan las declaraciones que dio Justo Orozco en la entrevista publicada por La Nación hace unos días. Son como pataleos de alguien que quiere aferrarse al poder, falsedades disfrazadas de verdad, acusaciones contra quienes hemos trabajado por la unidad y por rescatar la buena reputación del sector.

Vieja estructura. Los dos actuales diputados del PRC hemos fortalecido las estructuras de esta agrupación, hemos abierto la participación democrática, posibilitamos la exposición de nuevas ideas y nuevos liderazgos, y pedimos a Justo Orozco que se separara de la presidencia del partido cuando fue el centro de un escándalo moral contrario a los principios cristianos, divulgado por todos los medios de comunicación del país.

Eso no lo quiere reconocer Justo Orozco. Tampoco quiere reconocer que él ya no representa al sector. Ni reconoce que a partir de nuestra incorporación como diputados, el partido se enriqueció con una estructura profesional, con un equipo financiero cuya labor tuvo el reconocimiento –por su transparencia– de las autoridades del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE), con una mejor reputación.

Por eso, ahora no solo lanza falsedades por la prensa diciendo que queremos quitarle el partido, sino que además se arma una asamblea extraordinaria con su grupo de simpatizantes, en medio de la emergencia del huracán Otto, para intentar sacarnos de la participación democrática a los dos diputados del PRC.

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Las viejas estructuras no quieren reconocer que durante toda su historia el PRC estuvo bajo el control unipersonal de su fundador, que los estatutos y los órganos internos –ncluido el Tribunal de Ética– se manipularon a su gusto, y que el sector no se siente representado por él.

Diálogo. Durante estos dos años como diputado, he mantenido contacto con pastores, líderes y gente del sector cristiano para mantenerles informados sobre el trabajo en la Asamblea Legislativa, los proyectos de ley que interesan al sector y para escuchar las inquietudes de ellos.

También hemos conversado sobre la importancia de fortalecer el partido y fortalecer la unidad del sector en la defensa de principios y valores.

Hace unos meses, iniciamos un proceso de renovación de las estructuras del PRC y hemos tenido asambleas cantonales en todo el país, supervisadas por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) como garante de un proceso transparente y abierto, en las que se ha garantizado el principio constitucional de participación democrática.

Las convocatorias de asambleas cantonales se han llevado a cabo a derecho. El TSE las ha supervisado en forma oficial. Muchas de ellas las convocó el presidente del partido Justo Orozco y estuvo presente, aunque las convocó a horas donde se limitaba la participación democrática, como sucedió en el cantón de La Cruz, Guanacaste, cuando fue convocada una asamblea un martes a las ocho de la mañana.

Ese es su estilo. Hace un manejo antojadizo e ilegal de las estructuras y del Directorio del Partido. Por eso cuando quiso expulsar al secretario general Jimmy Soto, que también es fundador del PRC, tuvo que echar atrás una vez que los magistrados del TSE dieron lugar a un recurso de amparo presentado por su errado proceder.

Nueva generación. Abrir espacios para acceder a nuevos liderazgos en el PRC no tiene por qué ser una lucha de poder con el fundador del partido. Él abrió camino en la vida política, pero creo que él sabe bien que en este sector tenemos muy claro el concepto de pasar la estafeta para que una nueva generación de líderes se levante.

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Hoy hay una nueva generación con visión, principios y valores, que busca participar en la política costarricense para proponer, para aportar al desarrollo del país, porque creemos que la política es una noble vocación que debe contribuir a regir los buenos destinos de un país.

El autor es diputado del Partido Renovación Costarricense.

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