Opinión

Respeto para las personas adultas mayores

Actualizado el 12 de junio de 2013 a las 12:00 am

En nuestro país se observa un aumento en el maltrato a mayores

Opinión

Respeto para las personas adultas mayores

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Este próximo 15 de junio se celebra el Día Nacional e Internacional Contra el Abuso de las Personas Adultas Mayores. En el marco de esta celebración, existe una creciente preocupación por la incidencia de este flagelo, debido a la vulnerabilidad que tienen los adultos mayores en el ámbito familiar, comunal y social.

Es preocupante ver que en nuestro país, lejos de que disminuyan las formas de maltrato, más bien se observa, año con año, un aumento. El abuso y el maltrato se presentan en los diferentes escenarios de la vida cotidiana. Se observa en el transporte público, por el maltrato e irrespeto que ejercen muchos conductores de buses y taxis y los usuarios más jóvenes, las pésimas condiciones del entorno, de las unidades de transporte, de las aceras y de las paradas de buses.

En el ámbito de la salud existen aún servicios asistenciales que fallan en la oportunidad y la calidad de la atención que merecen las personas adultas mayores, quienes presentan enfermedades crónicas, dolencias y riesgos en su condición de salud.

Desde la perspectiva de la atención en los servicios bancarios, pese a que se cuenta con ventanillas preferenciales, las personas adultas mayores tienen la percepción de que se les ofrece un servicio muy lento, situación que requiere un seguimiento continuo, por parte de dichas entidades.

En el entorno comunitario existen limitaciones de infraestructura adecuada para que las personas adultas mayores puedan deambular sin el riesgo de sufrir caídas, dada la existencia de aceras y calles en pésimas condiciones, además de la ausencia de adaptaciones arquitectónicas que favorezcan el libre tránsito y la movilización, previniendo accidentes que muchas veces causan daños irreversibles que las transforman de personas independientes a personas con limitaciones funcionales, que pasan a depender de otras para realizar sus actividades habituales.

Los problemas de accesibilidad a edificaciones habitacionales particulares, sobre todo aquellas que son verticales y que fueron adquiridas por personas independientes y jóvenes, y que una vez siendo adultos mayores, se percataron de que no previeron que, con el paso de los años, podrían sufrir algún grado de limitación o discapacidad.

Sus viviendas se convirtieron en lugares inseguros y peligrosos por el sinnúmero de barreras arquitectónicas, que son causa de accidentes, caídas y fracturas que limitan su movilidad porque no pueden salir sin ayuda al exterior de los edificios, con la correspondiente pérdida de calidad de vida.

PUBLICIDAD

Es una tarea prioritaria que los gobiernos locales y autoridades correspondientes hagan valer la normativa aplicable en esta materia como es la Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, Ley N.° 8661, y la Ley de Igualdad de Oportunidades, Ley N.° 7600.

No hay duda de que hemos perdido la capacidad del asombro y de sensibilidad ante estas situaciones que afectan las condiciones de vida de todas las personas, pero con mayor razón las más envejecidas.

La mayoría de los casos de abuso y maltrato los ofensores son precisamente familiares, encargados responsables e instituciones, que lejos de procurar cuidados y favorecer la calidad de vida, desprotegen y aíslan a las personas adultas mayores, ubicándolas en grave riesgo de supervivencia y complicándoles aún más su existencia y produciéndoles frustración e impotencia.

Las cifras de denuncia que reportan el 911 van en un ascenso preocupante, así como los casos que identifica el Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología, donde se realizan acciones de intervención directa y de prevención, por medio de la educación y sensibilización a familiares y cuidadores, como parte de las múltiples acciones y prevención.

Estoy convencido de que la manera de combatir estas situaciones es inculcando, desde el hogar, principios y valores claros, en relación con el respeto y dignificación de las personas adultas mayores, coadyuvado con programas educativos.

Sin embargo, para lograrlo, se necesita el firme compromiso de las autoridades de educación para que trabajemos en un cambio de cultura, una cultura amigable con las personas adultas mayores, por medio de la implementación de programas sostenibles para combatir este odioso flagelo.

Fernando Morales Martínez Médico geriatra y gerontólogo, director deneral del Hospital Nacional de Geriatría y Gerontología.

  • Comparta este artículo
Opinión

Respeto para las personas adultas mayores

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota