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Rescatamos el proyecto de la torre del Hospital de Niños

Actualizado el 11 de octubre de 2013 a las 12:00 am

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Rescatamos el proyecto de la torre del Hospital de Niños

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El artículo “Engavetados $22 millones para torre del Hospital de Niños” (publicado en La Nación el pasado 8 de octubre) muestra una sola cara –injusta, por cierto– de una realidad incompleta.

Lo cierto es que, desde el inicio de esta administración, se ha brindado todo el apoyo al proyecto y se ha trabajado en conjunto con el Hospital Nacional de Niños y con la Asociación Pro Hospital de Niños para subsanar una serie de falencias que han afectado el proyecto, y que, por ningún motivo, pueden ser endilgadas a la Caja, y de ello puede dar fe la misma Asociación.

No basta tener el dinero para la construcción de un inmueble, se deben cumplir los requisitos técnicos y jurídicos correspondientes establecidos en nuestro marco jurídico, y eso es lo que, hasta el momento, ha hecho la institución, pues, de lo contrario, pueden sobrevenir responsabilidades por falta de mecanismos de controles adecuados para el uso de estos fondos públicos.

No es cierto, como se plantea en el artículo de marras, que el proyecto se haya engavetado por la maraña de trámites de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS). Nada más alejado de la verdad.

El proyecto se ha estancado por una serie de yerros cometidos por los otros actores del proceso, los cuales enumeraremos a continuación.

El primer proyecto fue firmado entre la Asociación y el Banco Nacional, sin tomar en cuenta a la CCSS. Dicho documento fue devuelto por la Contraloría General de la República para que se incorporara a la Caja como un actor más del proceso.

También, de manera unilateral, la Asociación contrató a una empresa privada para la elaboración del proyecto, el cual fue sobredimensionado, sin tomar en consideración la capacidad financiera de la Caja para dotar de las plazas y los recursos necesarios para mantener la obra en funcionamiento, una vez entregada. Esto significó que el proyecto tuviera que ser revisado detalladamente por nuestros expertos de la Dirección de Arquitectura e Ingeniería y la Dirección de Proyección de Servicios de Salud, a fin de ajustar la edificación a las necesidades reales y a las posibilidades financieras de una institución con muchos hijos que mantener.

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El 10 de abril del 2013, tras ser aprobado por la Junta Directiva de la Caja, se firmó una vez más el fideicomiso con el Banco Nacional, pero, el 13 de junio, la Contraloría lo devolvió sin autorizarlo, con una serie de observaciones, solo dos de ellas atinentes a la CCSS.

Entre las observaciones se encuentra la elaboración de una matriz de riesgo, la cual fue remitida a la Caja el 17 de setiembre del año en curso en forma definitiva para suscripción, y que fue elaborada por la Asociación y el Banco Nacional. Dicho documento asignaba, en un inicio, una serie de responsabilidades a la Caja, las cuales no nos corresponde asumir.

Esto significó horas de arduo trabajo, junto con representantes de la Asociación y el Banco Nacional, para ajustar el documento a los lineamientos jurídicos establecidos. El documento fue finalmente aprobado por la Dirección Jurídica institucional y lo suscribí el lunes 7 de octubre.

Otros de los problemas detectados por la CCSS es que la Asociación, en aras de atender los requerimientos del ente contralor, realizó importantes modificaciones al proyecto previamente aprobado por la Junta Directiva, sin consultar a la Caja.

Nuevamente nos dimos a la tarea de sentarnos con los señores de la Asociación, el pasado 4 de octubre, para analizar los cambios realizados, y acordamos que los cambios incorporados por el Banco y la Asociación no respondían a lo solicitado por la Contraloría. Además, acordamos firmar la valoración de riesgo con el fideicomiso ya aprobado por la Junta Directiva de la CCSS y solicitar una reunión con el ente contralor para valorar la firma de una adenda al fideicomiso aprobado y, así, evitar alargar el proceso teniendo que someterlo nuevamente a aprobación de la Junta Directiva.

Por ello, no puedo aceptar, bajo ningún concepto, que se diga que es un proyecto engavetado por la maraña de trámites institucionales. Lo que está haciendo la CCSS es cumplir con el deber establecido en el ordenamiento jurídico costarricense.

En honor a la verdad, debemos decir que la CCSS ha sido un actor fundamental para rescatar el proyecto de la Torre de la Esperanza.

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