Opinión

Represión en Honduras

Actualizado el 21 de febrero de 2012 a las 12:00 am

El violento desalojo de personas campesinas del Bajo Aguán debe detenerse

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Escribo desde Honduras; soy un joven de 18 años, estudiante de Derecho. Haré un pequeño recuento de lo que pasa en el Bajo Aguán, Honduras.

Estamos en pleno siglo XXI, donde todos los humanos tenemos derechos y deberes; tenemos organizaciones que velan por ellos, tenemos personas que hacen que se respeten, tenemos un país que tiene que respetarlos y hacer que se cumplan. ¿Por qué, en pleno siglo XXI, estamos tan cerca y tan lejos de que se respeten nuestros derechos? Es lamentable ver que en mi país, Honduras, un país subdesarrollado, abatido por la pobreza y gobernado por la élite, ven este evento por lo alto. Nada de asustarse aquí y observar cómo se están tratando a los niños, jóvenes y personas campesinas. Nuestras personas campesinas, nuestro pasado, son víctimas de un trato inhumano y cruel. ¿Dónde están los derechos humanos? Ha habido aproximadamente 134 muertos; personas hondureñas asesinadas por policías locales, mandados por el mismo Gobierno para ser desalojadas de sus tierras. ¿Dónde podemos ver eso, que el Gobierno, en vez de dar seguridad, mande a matar a su pueblo?

Estas personas son dignas de admiración. Duermen con un ojo cerrado y otro abierto ya que, cuando menos se acuerden, están los represores en frente de la puerta de su choza, tirando la puerta y quemando todo a la vista. Son personas que no tiene a quién acudir, que no han cursado ni el plan básico, personas que ganan sus pesos de sol a sol. ¿Por qué este Gobierno hace esto? Simple y sencillamente porque mi país está lleno de corruptos. Hay millones de lempiras en medio de contratos firmados por familias de renombre, que quieren esas tierras, y solo porque las quieren, van a sacar a sus dueños y los matan.

Los niños aquí no pueden acudir a sus escuelas porque son sacados de ellas como perros. Disculpen la palabra, pero es cierto. Ellos son infantes que no han hecho nada, y no se merecen ver cómo maltratan a sus padres. Pido ayuda internacionalmente a las diferentes organizaciones que velan por los derechos humanos para detener el desalojo masivo y cruel del Bajo Aguán, en Honduras.

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