Opinión

Replanteamiento de la ética en la función pública

Actualizado el 21 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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Replanteamiento de la ética en la función pública

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El pueblo costarricense soberano habló. Los resultados del domingo 2 de febrero reflejan la madurez de una democracia tolerante, pero que aún no decidió el tipo de gobierno que la mayoría desea y, por ende, no hay ganadores absolutos. No obstante, sí hay muchas lecciones aprendidas que merecen nuestra atención.

En el caso del Partido Acción Ciudadana (PAC), Luis Guillermo Solís creció en poco tiempo y resultó ser más apetecido y atractivo que su propio partido. En cuanto a Liberación Nacional (PLN), Johnny Araya no superó el tamaño del partido, en especial su legado histórico; al mismo tiempo, la ausencia de la votación para regidores debilitó la maquinaria de esa agrupación política y la consecuencia es clara.

Han quedado atrás toda clase de vaticinios, quinielas y predicciones, así como toda clase de leviatanes de izquierda o derecha. Corresponde, ahora, a ambos candidatos conquistar y convencer a un votante que está más informado, preocupado e inconmovible. Por ello, los próximos debates deberán ser más especializados y precisos, de forma tal que permitan una mejor exposición del candidato, sus propuestas y, sobre todo, de lo que será su equipo para el próximo Gobierno.

Democracia más fuerte. Objetivamente pienso que el resurgimiento del PUSC con Rodolfo Piza, quien aquilató su preparación intelectual y experiencia, y el mismo fenómeno del Frente Amplio (FA) con José María Villalta, consolidan y fortalecen nuestra democracia.

A raíz de la decisión de los votantes, se ha generado una conformación legislativa con cuatro bloques definidos (PLN, PAC, FA y PUSC) que, con un buen conciliador como ministro de la Presidencia y figuras de peso y experiencia como Antonio Álvarez Desanti, Epsy Campbell, Sandra Piszk, Ottón Solís, Humberto Vargas y hasta el mismo Otto Guevara, pueden traer un efecto positivo en la dinámica parlamentaria.

Eso sí, todo esto será posible si realmente están interesados en lograr un consenso sobre los temas urgentes para el país: banca de desarrollo, reforma al reglamento de la Asamblea Legislativa, protección del recurso hídrico, etc.

No podemos olvidar que el tema de la ética seguirá estando en la mesa del diálogo. Ahora, cuando estamos tan cerca de que Costa Rica se convierta en una democracia bicentenaria, los candidatos a la presidencia del país deben exigirse más a sí mismos, a sus ministros y diputados, y enfocarse en buscar un sano replanteamiento del valor ético en la función pública.

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Decía Pío XII que la política es la más sublime de las vocaciones humanas, después del sacerdocio. Eso no quiere decir que sea tarea de ángeles o santos es tarea de humanos con todas las debilidades, ignorancias y pecados.

Como no se diferencia de ninguna otra tarea humana, no puede ser juzgada con referencia a ideales imposibles, aunque se esté obligado a aspirar a la imposible perfección.

En consecuencia: siendo tarea de humanos, nos toca a usted y a mí, informarnos, cuestionar y tomar una decisión a conciencia. Caso contrario, haríamos un ejercicio absolutamente irresponsable del más sagrado derecho como lo es el sufragio.

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