Opinión

Repensar los modelos de negocios farmacéuticos

Actualizado el 06 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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Repensar los modelos de negocios farmacéuticos

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ZÚRICH – Las necesidades mundiales de salud están cambiando espectacularmente. Las tendencias demográficas, las variaciones en los patrones de las enfermedades y el financiamiento público agotado, suponen nuevas cargas a los sistemas de servicios de salud. Ni los países desarrollados ni los que están en vía de desarrollo pueden encarar las nuevas demandas si los servicios de salud siguen operando de la misma manera. Lo que hace falta son nuevos modelos de negocios que repartan los riesgos, adquieran una perspectiva más amplia de la salud y aborden las necesidades de las personas más pobres en el mundo.

Los cambios demográficos representarán desafíos importantes para los países en cuanto a la planificación de largo plazo de la salud. Para el 2050, el número de personas en el mundo con sesenta años o más rebasará el número de niños menores de quince años. Además, tres mil millones de personas más se sumarán a la clase media mundial en las siguientes dos décadas, lo que transformará el tipo de problemas de salud que tendrán los países, y la forma de financiar los sistemas de salud.

Al mismo tiempo, enfermedades no transmisibles como las de tipo cardiaco, el cáncer y la diabetes están aumentando, mientras que aquellas que eran mortales, como el sida, ahora son curables y se les ha clasificado como enfermedades crónicas.

Aun en tiempos óptimos sería difícil abordar estos cambios. Sin embargo, una economía mundial estancada está agotando los presupuestos públicos de salud de manera crítica. Gobiernos, compañías de seguros y otras entidades de reembolso de los sistemas de salud se preocupan cada vez más por incrementar la rentabilidad. Así pues, las compañías farmacéuticas y los responsables del diseño de políticas están buscando formas innovadoras de reducir estas presiones, no solo mediante el desarrollo de nuevos medicamentos, sino con un replanteamiento de cómo opera la industria.

Primero, mi empresa ha probado tres modelos de negocios que han dado resultados alentadores. Uno tiene que ver con el reparto de riesgos en el que los usuarios solo pagan por el medicamento si el tratamiento resulta exitoso. Si no funcionó el tratamiento, la compañía le reembolsa el costo. Tenemos dos programas de reparto de riesgos en Alemania, donde cooperamos con dos importantes entidades de reembolso para fijar el precio de Aclasta, un tratamiento para la osteoporosis. Si el paciente sufre alguna fractura de hueso después de haber tomado el tratamiento (lo que significa que el medicamento no sirvió), Novartis asume el costo.

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La entidad de reembolso gana con este sistema porque el reparto de riesgos minimiza el costo de falla. La empresa farmacéutica también gana porque la garantía efectiva sustenta la confianza del público en sus productos.

Sin embargo, el modelo de reparto de riesgos tiene sus límites. Algunas entidades de reembolso opinan que el sistema es muy complejo, en especial cuando se trata de definir si el resultado fue exitoso, y deben esperar demasiado tiempo para tener el reembolso. No obstante, el reparto de riesgos es un buen comienzo sobre el cual desarrollar un modelo de negocios más justo y eficiente, que pueda replantearse o simplificarse a través del tiempo.

El segundo modelo de negocios agrupa a pacientes, entidades de reembolso y profesionales de los servicios de salud para ofrecer un programa integral que complementa tratamientos para enfermedades específicas. Por ejemplo, en Brasil, nuestro programa Vale Mais Saúde utiliza este enfoque para tratar la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), padecimiento potencialmente mortal de los pulmones y que se prevé será la tercera causa de muerte en el mundo para el 2030.

Además de ofrecer Onbrez Breezhaler , tratamiento diario para mejorar la función de los pulmones en pacientes con EPOC, el programa dispone de un tratamiento completo que abarca todos los síntomas. Los pacientes pueden recibir vacunas con descuento contra la gripe, terapias de sustitución de nicotina, ayuda para inscribirse en sesiones de rehabilitación pulmonar y obtener información de salud en sus hogares. Estas medidas calman los síntomas, evitan que otras enfermedades empeoren y contribuyen para que los pacientes realicen sus actividades cotidianas.

Sin embargo, en los países más pobres con los sistemas de salud menos desarrollados e infraestructuras más frágiles es donde se necesitan más estos nuevos modelos de negocios. En el pasado, la filantropía corporativa tuvo logros, pero dicho enfoque no es sostenible ni redimensionable. Si las empresas quieren tener un impacto real, deben encontrar la forma de trabajar con los sistemas actuales de salud a lo largo del tiempo.

Una forma de lograrlo es mediante empresas sociales. Por ejemplo, nuestro programa Arogya Parivar (o “Familia sana”) llega a millones de personas de las más pobres de la India. Gira en torno a cuatro principios: sensibilización, aceptación, disposición y adaptación.

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Arogya Parivar, ayuda a sensibilizar a la gente sobre cuestiones de salud mediante la capacitación de educadores que enseñen a las personas en los poblados a evitar enfermedades y dar a conocer tratamientos. Tan solo en el 2012 ayudó 2,5 millones de personas de los poblados rurales. El programa se destina a más de 45.000 doctores locales a través de una red de 900 distribuidores médicos, lo que garantiza la disponibilidad de medicamentos en 28,000 farmacias de los lugares más remotos de la India. Para asegurar un acceso a las personas, en especial a aquellas que perciben su salario diario, tenemos a la venta dosis más pequeñas que se adquieren sin receta. El programa también es flexible pues permite adaptar medicamentos, envasado y capacitación según las distintas necesidades culturales y de salud de las diversas comunidades indias.

Estos tres ejemplos demuestran que con una forma innovadora de pensar se pueden atender las necesidades cambiantes de salud en el mundo. Las compañías farmacéuticas están haciendo todo lo que pueden, pero necesitan ayuda. Lo más importante, los Gobiernos, las entidades de reembolso y los médicos tienen que trabajar conjuntamente para probar, apoyar y presentar las ideas más efectivas en términos de costo. Solo así podremos mejorar la salud de todas las personas, ricas o pobres, independientemente del lugar donde vivan.

Joseph Jiménez es director general de Novartis. © Project Syndicate.

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