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Renegociar: posibilidades ante las potencias

Actualizado el 28 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Renegociar: posibilidades ante las potencias

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China aceptó, en menos de 24 horas, todo lo solicitado por nuestro presidente en Brasil: extender el período para reformar el contrato de la Ruta 32 y renegociar totalmente el proyecto de la Refinería.

Insistí por varias semanas, ante la fracción del PAC y ante el presidente, en que Costa Rica tenía un gran poder de negociación ante China. Ello, porque ese país no puede incurrir en el costo que le acarrearía una declaración de Costa Rica denunciando que su forma de hacer negocios es poco transparente, con base a nuestros estándares, y violatoria de nuestro Estado de derecho. Uno de los objetivos principales de la estrategia geopolítica China es que los países que aún tienen embajada en Taipéi, y no en Beijing, den el paso que Costa Rica dio. Si Costa Rica oficialmente hiciera ese tipo de denuncias, se debilitaría la posición de China ante los países con los que aspira a entablar relaciones y se fortalecería la de Taiwán. Además, se le cerrarían puertas a sus inversiones y negocios en todo el mundo.

Poder de negociación. El poder de negociación del país mostrado en este episodio nos recuerda el caso del TLC. En aquella coyuntura, Costa Rica también tenía enormes posibilidades de renegociación. Si Costa Rica se hubiese plantado y hubiese puesto sus condiciones sobre la mesa antes de firmarlo y/o de ratificarlo, en lugar de defender, casi con fanatismo, el TLC redactado por el Gobierno de Bush II, otros países también hubiesen dudado. De Centroamérica, Costa Rica es el país más desarrollado y con mejor imagen internacional. Si hubiese asumido esa actitud en defensa de los intereses nacionales, otros países de la región y de otros continentes hubiesen tomado nuestro ejemplo para pensarlo dos veces, lo cual habría afectado la estrategia global de Estados Unidos. Por ello, si Costa Rica lo hubiese intentado, Estados Unidos habría cedido en muchos de los puntos que algunos pusimos en la mesa para ser renegociados.

Debemos aprender que, en circunstancias especiales, un país pequeño como Costa Rica tiene un enorme poder de negociación ante las potencias. El asunto es creer en el país, comprender las variables en juego en el ajedrez de las relaciones internacionales y no ser guiado por agendas escondidas, por lealtades incondicionales a otros países o por intereses personales.

Cuba, país pequeño, le sacó a la Unión Soviética todo lo que quiso, debido a su localización estratégica para los intereses del Kremlin. Su Gobierno no se guió ingenuamente por su lealtad a una ideología. Fue su deseo de extraer beneficios económicos para Cuba la guía para cobrarle caro a la Unión Soviética por su alianza. Taiwán y Corea del Sur obtuvieron de Estados Unidos cooperación económica superior al 15% de sus PIB durante varios años, cobrando caro por su lealtad, desde una posición geográfica pivotal para los intereses geopolíticos de Estados Unidos. Israel, otro país pequeño, obtiene todo lo que exige a Estados Unidos, dentro de otras razones, por la localización de Israel en el Medio Oriente.

Líderes nacionalistas. En la historia de los países que derrotaron el subdesarrollo y han influido en la historia de la humanidad, encontramos un común denominador: sus líderes han sido nacionalistas y han defendido los intereses de su país por sobre todo, sin lealtades permanentes o incondicionales con otros países en razón de ideología o historia.

Lord Palmerston, uno de los estadistas más notables de la Inglaterra del siglo XIX, dijo en 1948: “Inglaterra no tiene aliados eternos ni enemigos perpetuos. Son nuestros intereses los que son eternos y perpetuos, y actuar en concordancia con esos intereses es nuestro deber”. Esta conocida cita inspira todo curso de capacitación a diplomáticos en los países mas desarrollados y es utilizada frecuentemente en las debates sobre política exterior en Estados Unidos y en los Parlamentos de otros países influyentes en el mundo.

En Costa Rica, algunas personas quieren convencernos de que nuestras relaciones exteriores deben guiarse por principios opuestos a los derivados de esa visión, quizá porque consideran que “Costa Rica no tiene intereses eternos o perpetuos. Son nuestros aliados los que son eternos y perpetuos, y actuar en concordancia con esos aliados es nuestro deber”.

Las excelentes negociaciones del presidente Luis Guillermo Solís con el mandatario Xi Jinping deben servir de ejemplo sobre los principios en los que deben afincarse las relaciones con otros países. Esas negociaciones evidencian que nuestra virtuosa historia nos permite defender con éxito los intereses nacionales ante las grandes potencias… siempre y cuando creamos en esa historia y negociemos únicamente con los intereses nacionales en la mira.

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