Opinión

Reinvención educativa

Actualizado el 21 de abril de 2017 a las 10:45 pm

Solo si entendemos para dónde va el mundo, lograremos hacer las transformaciones

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Reinvención educativa

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En los últimos 20 años hemos logrado grandes avances en educación. La cobertura en preescolar pasó de un 40% en 1994 a un 86% en el 2014 y la secundaria, de un 69% a un 90% en el mismo periodo. Todo el sistema educativo aumentó su cobertura de un 79% a un 94% en esas dos décadas.

Hemos avanzado en la cobertura, pero, según los resultados, solo se gradúa el 50% de los estudiantes de secundaria, a pesar del aumento en la inversión en un 76% en los últimos 10 años.

La calidad de nuestra educación pública cada vez está más cuestionada por los resultados obtenidos en las pruebas PISA, aplicadas por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a los estudiantes de 15 años.

En el 2015, esta prueba se hizo con más de 500.000 estudiantes en 72 países. Los resultados son una radiografía clara de nuestra realidad educativa. En ciencias obtuvimos 420 puntos comparados con el promedio de 493 puntos; en lectura, 427 contra un promedio de 493; y en matemáticas, 400 cuando la media es de 490 puntos.

En equidad de género y desarrollo socioeconómico, Costa Rica logra también resultados menores al promedio.

Desigualdad. El Estado invirtió en educación en 1994 el 2,4 % del PIB, y hoy invierte el 7,78%; es decir, triplicó la inversión en los últimos 20 años. Los salarios en el sector educativo son hoy más competitivos que ayer, pues han crecido un 34% en los últimos 10 años.

Los docentes y administrativos, por cada 100 estudiantes, han aumentado casi en un 50%. Hemos mejorado la infraestructura, la conectividad y el apoyo familiar –por medio de Avancemos– para que los estudiantes no abandonen el estudio.

Hoy existe más apoyo logístico y alimentación para los estudiantes, pero los resultados de calidad no parecen ser proporcionales a las inversiones.

La inflexibilidad y la ineficiencia burocrática parecen no corregirse. El dominio de un segundo idioma, como el inglés, no se logra alcanzar en más del 15% de los estudiantes de la educación pública.

Con este cuadro, una de las primeras brechas sociales se produce por la diferencia en la calidad de la educación primaria y secundaria del sector público y el privado. Desigualdad que aumenta por las herramientas tecnológicas, la infraestructura, la capacitación, la eficiencia y las diferencias socioeconómicas de los alumnos.

Las clases media alta y alta invierten el 2,9% del PIB en educación privada, debido a la cuestionada calidad de la educación primaria y secundaria pública.

Eficiencia y compromiso. La eficiencia y el compromiso de calidad parece no lograrse a pesar de los recursos y esfuerzos del Ministerio de Educación Publica (MEP). En cuanto a los docentes, la titulación se concentra en un 65% en universidades privadas, donde solo el 5% de las carreras están acreditadas.

El sistema de enseñanza magistral y los programas de estudios están desarticulados, al igual que el compromiso de los padres. Los docentes están formados para educar mediante clases magistrales y la memorización. La disciplina y el miedo a un castigo siguen siendo parte del sistema.

Todo nuestro sistema educativo se centra en la parte técnica y racional. Lo importante es cumplir con la materia y el programa establecidos por el MEP.

No hemos hecho conciencia de que la educación evoluciona aceleradamente y que cuando leemos y memorizamos solo retenemos el 10%, en contraste con el uso de multimedios, de las prácticas, de las simulaciones, de los juegos y otras técnicas por medio de los cuales los alumnos aprenden descubriendo, trabajando en equipo, innovando, investigando y trabajando con esfuerzo y constancia.

Nuestros jóvenes están acostumbrados a las redes sociales, los videojuegos, los e-mails, el celular y el chat, mas lo cierto es que cada vez leen menos libros. Esto nos obliga a cambiar radicalmente la forma de educar. Con programas rígidos, aulas cuadradas y clases magistrales no lograremos mejorar.

Educación superior. Las universidades públicas reciben ¢478.000 millones al año, el equivalente al 1,43% del PIB.

Este importante y creciente aporte se reparte así: un 58% para la UCR, un 11% para el TEC, un 23% para la UNA y el 7,5% para la UNED. La Universidad Técnica Nacional recibe ¢38.000 millones anuales.

Únicamente el 15% de graduados de estas cinco universidades públicas dominan un segundo idioma, y solo el 16% corresponde a los campos de las ingenierías y las ciencias.

De las 1.100 carreras impartidas por las universidades públicas, solamente el 10% están acreditadas ante el Sinaes.

Las universidades privadas gradúan al 61% de los profesionales, pero solo el 6% de las carreras están acreditadas. Contamos con 5 universidades públicas y 53 privadas, pero solo el 11% sacan posgrados de los 35.000 profesionales graduados al año.

El futuro. Todos los sistemas educativos sufrirán grandes cambios en los próximos 10 años. Las clases magistrales desaparecerán y el profesor será solo un transmisor de conocimientos, donde el alumno será quien investigue y aprenda.

El currículo será hecho a la medida de cada alumno y se valorarán sus habilidades y prácticas más que el contenido. Los profesores deberán preparar a los alumnos para ser críticos, para que sepan buscar la información correcta y trabajar con esfuerzo. Los alumnos deberán preparar las clases y exponer; el profesor hará una labor de acompañante. La mentalidad de los alumnos deberá ser universal y menos localista.

El alumno será más exigente y se convertirá en el cliente para evaluar la calidad de los educadores. Los horarios convencionales van a desaparecer y aparecerán los cursos on-line, con horarios más libres y tareas individuales.

Las habilidades llamadas soft skills, como el hablar en público, trabajar en equipo, adaptarse al cambio continuo y reinventarse, serán claves. La cultura, la ciencia, la matemática, otros idiomas, la ética, la cívica, el deporte y las artes serán esenciales en todos los programas.

Los espacios físicos también deberán cambiar, ya no tiene sentido la existencia de un aula de informática con computadoras. Ahora los teléfonos son verdaderas computadoras y hay que crear espacios más libres para cargar los teléfonos o tabletas y lograr interconexiones de alta velocidad.

Todo señala que buena parte de este nuevo modelo educativo se desarrollará entre la Internet y las grandes bases de datos. El inglés será el idioma global, aunque el dominio de la lengua materna es elemental.

Transformación. Todo el sistema educativo en Costa Rica deberá transformarse en los próximos años. La revolución educativa que vivimos nos obliga a hacer cambios radicales. Solo si entendemos para dónde va el mundo, lograremos hacer las transformaciones.

Los nuevos cambios nos exigirán conexión de alta velocidad y profesores preparados y comprometidos con otra forma de educar. La sociedad digital, la innovación disruptiva y las nuevas tecnologías están revolucionando la educación hacia un modelo más abierto, más adaptable, más global y más híbrido.

Lo importante es nuestra capacidad como sociedad de reinventarnos y competir. No podemos tener solo profesores y alumnos nacionales, lo importante son comunidades internacionales y la formación generalista.

El autor es ingeniero.

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