Opinión

Reformas al sistema de salud

Actualizado el 21 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Reformas al sistema de salud

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En un artículo anterior, titulado “El diagnóstico médico”, dije que la revolución del genoma humano, unida a la revolución digital, tendrá implicaciones importantes en los sistemas de salud de todo el mundo, y que, si no corremos, nos quedaremos enormemente rezagados porque la brecha científico-tecnológica entre países desarrollados y los otros se abrirá cada vez más, y esto se reflejará en las características de sus sistemas de salud.

Básicamente, lo que sucederá es que los primeros tendrán servicios de atención médica de gran calidad y personales, y harán un amplio uso de tecnologías digitales, mientras que los otros ofrecerán servicios de menor calidad, impersonales o colectivos, y seguirán empleando tecnologías manuales, obsoletas.

Nuevos enfoques. Lo dicho anteriormente no solo afectará la atención médica, sino también al campo de la salud pública porque aquí también llegarán con fuerza la era genómica y digital, destruyendo viejos conceptos y prácticas para dar paso a nuevos enfoques y una nueva cultura institucional. Nietzsche decía que “uno de los inventos más maravillosos de la naturaleza es la muerte, porque elimina lo viejo para que surja lo joven y nuevo”.

Los expertos estiman que, alrededor del año 2020, presenciaremos un nuevo momento de inflexión de las ciencias médicas y, si no queremos ser simples y lejanos espectadores, tenemos que discutir estos temas y tomar una serie de decisiones importantes, aunque sean un poco incomprendidas por algunos sectores.

Es muy probable que, en los últimos años, hayamos avanzado demasiado lentamente en dirección de estos temas, pues las decisiones tomadas fueron débiles y, por lo tanto, insuficientes y contradictorias, o no se adoptaron decisiones, en forma de procrastinación.

El problema es que, cuanto más despacio se avance, más difícil y costoso es ponerse al día, como sucede con las deudas acumuladas.

Las reformas y el paciente. En el corazón de las reformas debe estar el paciente como persona, y todos los funcionarios de las Instituciones deben ser respetuosos, amables y diligentes con ellos, pero especialmente deben ser eficientes:

Para reducir las listas de espera, tendrán que comprarse servicios en forma transparente a cooperativas y grupos privados.

A fin de mejorar la calidad de la atención médica, se deben establecer protocolos para el buen manejo de las enfermedades, y es necesario disminuir el papeleo burocrático y entrar seriamente a la era digital y personalizada.

En ciertas áreas se necesitan más especialistas, entre ellos, médicos de familia, los cuales, junto a médicos generales, pueden resolver localmente el 75% de las necesidades de sus pacientes, y deben estar autorizados para prescribir muchos medicamentos que hoy están en manos de especialistas tradicionales, causando serias molestias a los usuarios.

Estimular las pólizas de gastos médicos, la medicina de empresas con extensión a la familia y la medicina mixta, así como la administración de clínicas, y otros establecimientos, a cargo de cooperativas y asociaciones solidaristas.

Parte importante de una medicina personalizada es que, para todo procedimiento, se debe obtener un consentimiento informado completo, a fin de que los pacientes, o las personas legalmente autorizadas, sepan exacta-mente qué se les va a hacer y cuáles son los riesgos a los que se someterán.

Es necesario mejorar la educación continua del personal de salud mediante videoconferencias e impulsar el uso de la telemedicina en el ámbito nacional.

Para racionalizar la prestación de sus servicios y su desarrollo futuro, los hospitales nacionales deberán transformarse en centros médicos y los hospitales regionales, en centros docentes que participan activamente de la enseñanza y la investigación, porque estos son pilares fundamentales de una buena atención médica.

Es de interés nacional incorporar las nuevas vacunas disponibles al esquema actual de inmunizaciones e implementar un vasto plan de prevención de enfermedades crónicas, conjuntamente con el Ministerio de Salud. También es una prioridad disponer de una contabilidad de costos al día y en línea, para conocimiento al alcance de todos.

No puedo terminar sin repetir que, para que este gran salto cualitativo se pueda llevar a cabo, es imprescindible que todos actuemos con la mayor transparencia y dentro de los cánones éticos tradicionales, y no debemos dejar pasar la oportunidad que ofrece una nueva Administración.

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