Opinión

Reflexiones sobre las manifestaciones

Actualizado el 10 de julio de 2013 a las 12:00 am

Opinión

Reflexiones sobre las manifestaciones

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El martes 25 de junio, el país vivió una jornada de patriotismo en las calles, cuando diversos sectores sociales desfilaron en puntos estratégicos. Si bien no hubo un reclamo específico ante una autoridad competente, los carteles, panfletos, mantas y gritos reflejaron el descontento popular con el gobierno de turno, que no logra dar soluciones reales a los problemas.

A lo largo del tiempo, nuestro país fue forjando una visión de desarrollo inclusiva, en la cual las políticas afirmativas iban encaminadas a sacar de la pobreza a los sectores más vulnerables y también a permitir su movilidad social, consolidando una clase media que se convirtió en expresión viva de la institucionalidad democrática, ejemplo para América Latina y para el mundo. El ciudadano ha resuelto sus problemas domésticos con disfrute pleno de sus derechos fundamentales, apegado al principio del Estado de derecho.

Pero el pueblo está cansado de engaños, promesas incumplidas y de la incapacidad de gestión que ha sido la excusa para establecer las concesiones como única vía para que el país avance.

¿Por qué se está haciendo costumbre el berreo en las calles? La respuesta podría ser muy preocupante. Quizá se encuentre en otra interrogante: ¿ha dejado la gente de creer en la institucionalidad y el ordenamiento jurídico?

En los noticiarios diariamente escuchamos escándalos de corrupción ¿Cuántos de los involucrados se encuentran en la cárcel? Hace poco se promulgó la Ley Mordaza. ¿Por qué y para qué? ¿Será que los políticos no quieren que nos demos cuenta de las sinvergüenzadas? ¿Por qué la carretera San José-San Ramón cuesta el doble de la carretera Cañas-Liberia? Y ¿el negocio de la refinería de Recope con los chinos?

No solo se protestó c ontra la corrupción, sino también por la dignidad, por el derecho fundamental a la salud, como sucedió con los ciudadanos de pueblos de Bagaces y Cañas, que ingieren gua con altos grados de arsénico. Hay, también, en la corriente legislativa una Ley de Reforma Procesal Laboral (expediente N.° 15.990), cuyo objetivo primordial es cercenar el derecho a la huelga en el sector público.

No estoy de acuerdo con la anarquía, creo en la institucionalidad costarricense, en su aparato jurídico. Es importante que los distintos sectores se pronuncien, pero no solo para protestar, sino para proponer soluciones a los problemas.

PUBLICIDAD

Por otro lado, los gobernantes necesitan saber escuchar, dirigir, no imponer, convencer, no engañar, y, sobre todo, tener la humildad de reconocer que son meros depositarios del poder de los legítimos soberanos: el pueblo. Hacen falta líderes que sepan poner el dedo en la llaga, tomar medidas a largo plazo, y que tengan olfato de buen marinero para guiar a este hermoso país, bendecido por Dios.

  • Comparta este artículo
Opinión

Reflexiones sobre las manifestaciones

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota