Opinión

Reflexión sobre la pobreza

Actualizado el 19 de febrero de 2014 a las 12:00 am

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Reflexión sobre la pobreza

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Hemos visto con interés la importancia de los debates entre candidatos en el reciente torneo electoral. Ello habla de una ciudadanía más serena en su reflexión y ávida de información para, así, decidir en política.

Recurso superficial. Por importante que hayan sido, los debates no dejan de ser un recurso superficial. Esto, por dos razones: una es porque conserva matices de espectáculo que no promueven la decisión racional: el set, la pose, el traje, el lenguaje corporal, el dicho oportuno: “Bueno el culantro, pero no tanto”. El otro problema es que el método fuerza la sobresimplificación de la realidad. Lo complejo debe reducirse a una frase de efecto y a 30 segundos de argumentación. La distancia entre la sobresimplificación y la realidad puede ser mucha, al punto que lo dicho simplemente no sea cierto o escasamente verificable.

Al respecto, ahora, en este artículo, me interesa reflexionar en torno al tema de la pobreza, y dejo para más adelante el análisis referente al empleo y la desigualdad.

Es cierto, público y notorio que el país no ha logrado reducir el tamaño relativo de la pobreza en, por lo menos, los últimos 20 años, lo cual justifica la importancia del tema en el debate electoral, pero, más allá de eso, la necesidad de que, como sociedad, promovamos las decisiones políticas necesarias para reducir y, en lo posible, erradicar este flagelo.

Ingreso de los hogares. Sin embargo, es menos conocido que esa pobreza de la que hablamos, remite a una forma de cálculo basada en el ingreso de los hogares. La pobreza del ingreso es muy volátil a corto plazo: uno puede estar fuera de la pobreza o en ella, simplemente si tiene trabajo, o no, en un día cualquiera. Una familia que pierde por enfermedad o accidente a la persona que le produce ingreso, cae de inmediato en condición de pobreza. Un fenómeno natural, o un aumento inesperado en el costo de la vida, puede empobrecer a una sociedad en un periodo corto.

Otro método. Hay, sin embargo, otro método de medición de la pobreza que es igualmente importante conocer y estimar en su evolución. Se trata del método de “necesidades básicas insatisfechas” (NBI). Con este método se define como pobres a las familias que tienen insatisfacción de necesidades básicas de vivienda (por mala calidad o porque viven muchas personas en una sola casa), y de acceso a la educación, a la salud, al alcantarillado y al agua potable como variables principales. Esta medición es menos sensible a las variaciones de corto plazo: por ejemplo, si uno pierde el empleo por un tiempo, no necesariamente pierde la casa o deja de enviar sus hijos a la escuela.

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Mientras la pobreza de ingreso está más relacionada con el crecimiento económico y el acceso al trabajo, lo cual depende mucho del clima de negocios y de las políticas económicas, la pobreza por necesidades básicas tiene que ver con el esfuerzo de la sociedad, a largo plazo, para financiar políticas incluyentes relacionadas con la educación, la salud, la vivienda y el agua potable.

Importantes progresos. Es cierto, como se ha dicho en campaña, que el país no ha ganado batallas importantes en la lucha contra la pobreza de ingreso en más de dos décadas, pero lo es también el hecho de que se observan importantes progresos en el combate a la pobreza por necesidades básicas insatisfechas.

De acuerdo con datos derivados de los censos nacionales 2000 y 2011, realizados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) y reportados por el Estado de la Nación, la pobreza por NBI pasó de 36,1% en el 2000 a 24,6% en el 2011, una reducción de 32% que se encamina a que esta pobreza, históricamente mayor que la de ingreso, sea equivalente, o incluso menor, en un futuro cercano.

Reducción posible. Reducir la pobreza es posible, se está logrando y es necesario reconocerlo en todas sus dimensiones para poder renovar con ímpetu caminos de inclusión social. Las políticas sociales universales como la salud y la educación, junto con programas necesarios de ingreso básico para los grupos más excluidos, están cumpliendo su trabajo y pueden mejorarse. Corresponde a las políticas económicas y a las decisiones privadas de inversión coadyuvar con mejoras en la generación de empleos de calidad que logren reducir la pobreza de ingresos y mejorar la equidad social.

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