Opinión

Referéndum sobre la CCSS

Actualizado el 30 de agosto de 2012 a las 12:00 am

La voluntad delas personasdecidirá si hay referéndum o no

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Referéndum sobre la CCSS

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Como derecho a respuesta al editorial del día miércoles 22 de agosto, me permito manifestarles lo siguiente: la Ley de Regulación del Referéndum ordena que debe solicitar la convocatoria al Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) no menos de un 5% de la totalidad de electores inscritos, y en el supuesto caso de que se convocara a elecciones, tienen que salir a votar el 40% o más del electorado, por ser una reforma a una institucion autónoma. No es mi capricho sino la voluntad de más de 150.000 personas las que decidirán si hay referéndum o no.

Además, una vez convocado el referéndum, el TSE tiene que darlo a conocer y organizar debates entre quienes están de acuerdo o no. Yo reto desde ya al editorialista a debatir para demostrarle al pueblo costarricense cuáles son las verdaderas intenciones que contiene ese editorial. Solo a título de ejemplo: ¿por qué le preocupa a LaNación que el Poder Ejecutivo pierda la facultad de escoger tres representantes a la Junta Directiva y esta facultad vuelva a manos del Soberano que en la democracia es el pueblo?

Estudie antes de opinar, señora o señor editorialista, los artículos 9, 11,105 y 130 de la Constitución Política y los artículos 3 y 4 de la Ley de Regulación del Referéndum. Esta es la nueva democracia. Además, en otro orden de ideas, quieren que en la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) haya mayoría para que los miembros designados sean complacientes con los designios “de Zapote” y se repitan contratos como el de Fischel y cómo el préstamo español va a los bolsillos corrompidos de los opulentos y evidentemente en perjuicio de los miles de asegurados, que no tienen ni siquiera la seguridad de ser atendidos de manera oportuna.

La política es quizá la más noble de las actividades, si por política entendemos “dejar lo propio para servir a los demás”. Quienes no solo no dejan lo propio, sino que se sirven de los demás, habrán manchado indeleblemente el rostro de la democracia y con ello la condena de la historia. Me llaman ustedes demagogo y quieren ignorar que advertí de lo que estaba pasando, de manera seria y responsable, al dar a conocer el informe de mayoría de la Comisión Legislativa de la CCSS, el 26 de abril de 2001, dando las recomendaciones que pudieron haber mejorado la calidad de servicios y ustedes se negaron a darla a conocer a la opinión.

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Durante el periodo 1998-2002, trabajé gratuitamente en las mañanas en el Hospital Calderón Guardia, llevé recursos por medio de una fundación a dicho centro, y he atendido más pacientes de lo que estoy obligado en los años en que he laborado para la institución. ¿Es esto demagogia?

Finalmente, no vivo de la política como ustedes quieren dar a entender, y en mis treinta años de laborar para la Caja he recibido solo salarios que honradamente he ganado, dándole calidad y calidez a la atención de los asegurados. No he recibido una asesoría extra de veinte millones, como le he explicado al periodista Luis Eduardo Díaz quien se hace del oído sordo para dañar mi buena imagen.

Esta situación es conocida por las autoridades de las oficinas centrales de la CCSS, quienes me han perseguido después de mi denuncia del año 2001, y se vieron obligados a reconocer que no he incurrido en ninguna falta de orden laboral y disciplinario. Ahora, en forma atropellada, le dan una información a este diario de una supuesta denuncia, sin que a la fecha haya sido notificado para poder defenderme. Participo en la Asociación Nacional de Asegurados de la CCSS en calidad de asegurado, con el conocimiento de poder proponer soluciones a los problemas de la institución, no con fines electorales, como lo he manifestado públicamente.

No tenga miedo, señora o señor editorialista, y qué pena que no tiene el valor de firmar el editorial, que un día —y pronto — sabremos quiénes están detrás de estas plumas, que se oponen a que sean los asegurados, únicos dueños de la Caja Costarricense de Seguro Social, los que nombren a sus representantes para mejorar la calidad de servicios en beneficio de todas las personas.

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