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Realmente ¿sabemos lo que es la salud?

Actualizado el 23 de abril de 2013 a las 12:00 am

Se confunde la inversión en salud con la atención a la enfermedad

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Si hoy nos hiciéramos estas preguntas: ¿qué es la salud?, ¿cómo se mejora la salud?; ¿estaríamos en condición de responder “correctamente”? Si salimos a las calles y avenidas y les preguntáramos a los que van pasando, ¿qué responderían?

Por la experiencia de lo visto en mis 20 años como profesional de la salud, dentro de los cuales 9 y medio han sido con el Ministerio de Salud, puedo con tranquilidad afirmar que muchos se referirían a curarse de sus enfermedades, contar con medicamentos o cupo en sus correspondientes Ebáis o incluso que les dieran más rápido la cita que tienen pendiente para el control de su colelitiasis (piedras en la vesícula biliar) o de su embarazo.

Es notoria la relación que se enfatiza entre el concepto de salud y los servicios de atención a la enfermedad.

Sin embargo, la salud es mucho más que solo eso. La constitución de la OMS de 1948 define la salud como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedad o dolencia.

En la primera de las reuniones realizadas entre la conferencia de los países que conforman la Organización Mundial de la Salud, realizada en Ottawa, Canadá, en 1986, se redactó la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud, la cual “define que dentro del contexto de la promoción de la salud, la salud ha sido considerada no como un estado abstracto sino como un medio para llegar a un fin, como un recurso que permite a las personas llevar una vida individual, social y económicamente productiva”.

De acuerdo con el concepto de la salud como derecho humano fundamental, la Carta de Ottawa destaca determinados prerrequisitos para la salud que incluyen la paz, adecuados recursos económicos y alimenticios, vivienda, un ecosistema estable y un uso sostenible de los recursos. El reconocimiento de estos prerrequisitos pone de manifiesto la estrecha relación que existe entre las condiciones sociales y económicas, el entorno físico, los estilos de vida individuales y la salud.

Entonces, ¿a qué se debe que, cuando se habla de inversión en salud, solo se habla de inversión en atención de la enfermedad?

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Cuando hablamos del proceso de salud-enfermedad-muerte, hablamos de un proceso en constante cambio, en el cual el ideal es la salud plena y el opuesto extremo es la muerte a través de la enfermedad.

En la misma Carta de Ottawa se estableció que la promoción de la salud es el proceso que permite a las personas incrementar el control sobre su salud para mejorarla.

Para ello se debe efectuar una labor de construcción social en la que se debe abordar idealmente que de manera integral la producción de las condiciones propicias para mejorar la salud, a través de 5 líneas de acción:

Promulgación de políticas saludables (mayormente enfocadas a fortalecer las condiciones de salud y no tanto a luchar contra las enfermedades)

Creación de ambientes favorables (no solo se habla de ambiente como el relacionado con zonas verdes, bosques y otros, sino el que tiene que ver con ambientes laborales, familiares, socioculturales, económicos, espirituales, etc.).

Reforzamiento de la acción comunitaria (incluye el fortalecimiento de la participación social de manera que cada parte de la sociedad asuma su porción de responsabilidad).

Desarrollo de las aptitudes personales (cada individuo debe asumir el control de su propia vida, con sus responsabilidades, empoderándose de las decisiones que afectan su salud y la de los que tiene alrededor).

Reorientación de los servicios de salud (no solo se habla de los servicios de atención hospitalaria y los Ebáis, por ejemplo, pues también lo son otros servicios que pueden intervenir en el desarrollo de la salud, tales como los de disponibilidad de agua potable, gestión de residuos sólidos o de aguas residuales, y de vías de acceso entre otros servicios públicos).

Se estableció desde entonces la base de los aspectos llamados pre-requisitos o determinantes de la salud, necesarios para el desarrollo de esta: la paz, la educación, la vivienda, la alimentación, la renta, un ecosistema estable, la justicia social y la equidad. Cualquier mejora de la salud ha de basarse necesariamente en estos prerrequisitos.

Este es un reto que fue asumido, al menos de manera documental, al suscribir y aceptar estos y otros documentos por los Gobiernos del mundo, pero que no ha tenido la participación que merece.

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¿Estamos todos los costarricenses dispuestos a asumir hoy día un reto que tiene 27 años de existir y que tiene un rumbo claro para mejorar nuestra forma de vivir? Este reto podría modificar en mucho las condiciones de vida y de gobierno que se dan, pero requiere la participación de todos, desde el más humilde hasta el mas rico.

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