Opinión

Queremos una capital que circule

Actualizado el 19 de septiembre de 2014 a las 12:00 am

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Para nadie es un secreto que la congestión vehicular es uno de los mayores retos para la calidad de vida urbana en nuestra capital. Este problema no solo ocasiona dificultades en la circulación a través de la ciudad (produciendo aumentos en los tiempos de viaje), sino que contribuye a una contaminación sonora, visual y al aumento de consumo de combustibles.

Resulta casi obvio que se deberían tomar medidas al respecto. Sin embargo, en muchos casos lo que creemos que es una solución podría incluso empeorar el problema.

Para bien o para mal, San José no es la primera ni la única ciudad en el mundo con este tipo de inconvenientes. Eso nos da la ventaja de poder aprovechar de la experiencia de otros países y darnos cuenta de qué cosas funcionan y qué cosas no, basados en investigación seria y criterios técnicos. Un ejemplo de esto es el estudio realizado por el profesor Lucas Davis (parte de la escuela de negocios de UC Berkeley) sobre el caso mexicano.

En 1989, el Gobierno mexicano introdujo un programa conocido como “Hoy no circula” (HNC), el cual prohíbe a los vehículos entrar en el área metropolitana de ese país un día a la semana según la placa del vehículo (suena muy parecido a algo que conocemos en carne propia). Utilizando un periodo de varios años antes y después del inicio de este programa, los datos muestran que la implementación de HNC no redujo la contaminación del aire, no disminuyó el consumo de combustible, no aumentó el uso del transporte público y, lo peor de todo, aumentó la cantidad total de vehículos inscritos y produjo cambios en la composición de ese total hacia vehículos con mayores niveles de emisión de contaminantes. Según explica Davis, el programa HNC generó incentivos para que muchos hogares compraran un segundo vehículo, que por ser de uso secundario resultaba ser más viejo.

Lejos de implementar una reforma grande o la eliminación del programa HNC, el Gobierno mexicano ha decidido seguir adelante con él pero agregando una especie de “parche ambiental” (¡peor es nada!). A finales de junio del presente año, inició el conocido HNC doble u HNC sabatino, en el que aparte de las reglas usuales, los vehículos de más 9 años de antigüedad podrían quedarse entre dos y cuatro sábados al mes sin acceso al casco urbano. Esto ha generado polémica, una serie de protestas y cantidades casi récord de recursos legales contra el Estado debido a que esta medida afecta a las familias con vehículos secundarios viejos, pero también a aquellos que sólo disponen de un único vehículo y que lo utilizan para trabajar o comerciar.

Nuestro caso. ¿Tendremos que pasar nosotros por esta situación? Si bien es cierto que los resultados pueden diferir dependiendo del país y del contexto, vale la pena resaltar tres aspectos.

El primero es que los problemas no se solucionan únicamente con buenas intenciones. Medidas que parecen que van correctamente direccionadas muchas veces generan nuevos y peores problemas.

El segundo es resaltar la importancia de estudios técnicos para evaluar la viabilidad y también el desempeño de las políticas públicas. Para esto es vital que se generen y recopilen datos de los programas implementados por los gobiernos para su posterior análisis por parte de las autoridades y el público en general. Solo así se puede proveer retroalimentación de calidad para continuar o repensar dichos programas.

Por último, la experiencia internacional en temas en los que no somos pioneros nos da la oportunidad de ver resultados sin la necesidad de experimentar demasiado.

Dicen que nadie aprende por cabeza ajena, pero, al menos, podemos ser sabios y echar para nuestro propio saco.

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