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Protección de la salud mental en Costa Rica

Actualizado el 11 de octubre de 2012 a las 12:00 am

La salud mental es inseparable de la salud y bienestar general de las personas

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Protección de la salud mental en Costa Rica - 1
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Protección de la salud mental en Costa Rica - 1

Desde 1992, se dedica el 10 de octubre a la reflexión sobre los problemas de salud mental en el mundo y las necesidades en prevención y promoción, tratamiento y rehabilitación. Según la OMS, estas enfermedades afectan a millones de personas en el mundo. Para el 2002, 154 millones de personas sufrían de depresión, 25 millones de esquizofrenia y más de 100 millones de abuso de alcohol o drogas. A pesar de que las enfermedades mentales son la principal causa de años perdidos por discapacidad en el mundo, menos del 70% de los países tienen programas de salud mental.

Hasta un 25% de todas las consultas médicas incluyen un problema de salud mental como queja principal o en asociación a otra enfermedad, y sin embargo, la mayoría de estas no se diagnostican ni se tratan. Adicionalmente, el modelo de atención tradicional (médico centrista y basado en la enfermedad) ha demostrado ser poco eficiente. Las estrategias más eficaces son en general de promoción de la salud, donde los ciudadanos tengan acceso a un ambiente saludable, educación, vivienda, alimentación, empleo, recreación, y puedan así llevar a cabo sus proyectos de vida.

Situación en Costa Rica. Según la Evaluación del Sistema de Salud Mental en Costa Rica (OMS, 2008) y un foro de discusión con los principales actores (tomadores de decisiones, prestadores de servicios, investigadores y usuarios) organizado hace un año para esta misma fecha, existen debilidades importantes en nuestro sistema de salud mental que se pueden resumir en:

(1) Modelo de atención. La salud mental es vista desde la enfermedad, sin esfuerzos importantes o sistemáticos en promoción y prevención. Del 3% del presupuesto asignado para salud mental de la CCSS, el 67% se gasta en los dos hospitales psiquiátricos y solo el 33% es para el resto de los servicios de salud. El modelo de atención es médico-centrista, farmacológico y basado en el internamiento en estos hospitales especializados, que aún recuerda a los asilos.

Los esfuerzos en rehabilitación psicosocial, aunque han mejorado considerablemente, aún son limitados y centrados en San José. Tampoco se cuenta con protocolos actualizados para la prescripción farmacológica, y la opción de terapias no farmacológicas es muy escasa. Aunque la tendencia mundial es el establecimiento de modelos comunitarios, el recurso humano debidamente capacitado en salud mental a nivel de las comunidades y de la atención primaria, es insuficiente.

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(2) Situación nacional de la salud mental.Existe un gran vacío en el conocimiento en salud mental, por lo que las políticas no necesariamente corresponden a las necesidades de la población. Es necesario contar con información sobre los determinantes de la salud y la enfermedad, sobre el perfil epidemiológico de los trastornos mentales principales, sobre la eficacia de diferentes estrategias preventivas, terapéuticas y de rehabilitación. Solo así podemos planificar y financiar estrategias con impacto.

(3) Marco legal. Aunque existe un marco normativo de tratados internacionales ratificados, que en términos generales garantizan la protección de los derechos humanos y a la salud, esto no es suficiente si no se acompaña del compromiso para establecer un programa de acciones que incluya políticas de prevención, promoción, tratamiento, reinserción social y disminución del estigma.

En el caso de la salud mental, debemos prestar especial atención a grupos más vulnerables que están expuestos a mayor exclusión y desigualdad, como las mujeres, poblaciones indígenas, grupos en desventaja económica, poblaciones sexualmente diversas y personas VIH positivas. Aún existen vacíos legales que dificultan el goce pleno de los derechos a todos, como por ejemplo, la ley sobre sociedades de convivencia de parejas del mismo sexo y la ley que regula las técnicas de reproducción asistida.

En algunas ocasiones, las leyes existentes carecen de reglamentos o protocolos que garanticen la aplicación de estas, por ejemplo en el caso del aborto terapéutico o la contratación de personas con discapacidad mental en los sitios de trabajo.

La salud mental es inseparable de la salud y bienestar general de las personas.

La salud como el estado de completo bienestar a través de las etapas de la vida, no es posible sin un entorno social, económico, cultural y medioambiental sano, que contemple la cobertura de las necesidades básicas y la protección de los derechos humanos.

Henriette Raventós Investigadora, Escuela de Biología y CIBCM, Universidad de Costa Rica.

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