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Procede separar la paja del heno

Actualizado el 11 de abril de 2016 a las 12:00 am

Algunos han concluido que ser accionista de empresas fuera del país es un pecado capital

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Procede separar la paja del heno

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A nivel mundial, la información filtrada en lo que se ha denominado The Panama Papers resultó ser la noticia de la semana, quizá del mes y hasta del año. Ella despertó el interés no solo de especialistas, sino de casi de toda la gente.

El asunto tiene que ver con la legalidad, o no, y hasta con la moralidad, de ciertas prácticas financieras. Algunos, a primera vista, han concluido que ser accionista de empresas domiciliadas fuera del país de residencia constituye un pecado capital. Como en muchos casos no lo es, sino que, por el contrario, podría constituir una práctica deseable, procede separar la paja del heno.

Camine y compare. Iniciemos recordando que el Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC) periódicamente –en época de Navidad, cuando las compras de regalos e insumos para los tradicionales tamales se disparan, y al inicio del curso lectivo– sale en apoyo de los consumidores del país mostrándoles los diferentes precios que para un mismo artículo, o similar, se cotizan en diferentes establecimientos, con el fin de que ellos (los consumidores) se cuiden.

“No sean tonticos” –parece decirles el MEIC– “no vayan a pagar más por algo, pudiendo pagar menos”.

Pasemos a un gran estadio en Europa o donde sea. Lionel Messi dribla a un defensa, a dos más, patea con efecto, “baña” al portero contrario y anota (la historia no es necesariamente así si el arquero es Keylor Navas).

La televisión mundial transmite el encuentro y la fama de Messi se extiende por todo el orbe. Empresas como Adidas, Pepsi-Cola y P&G ven rentable asociar el nombre de la estrella con sus productos y contratan con ella derechos de imagen.

El argentino Messi suscribe los contratos respectivos y cede sus derechos dinerarios a empresas suyas constituidas en Belice y Uruguay, pues allí el impuesto que debe pagar sobre esos ingresos es mucho más bajo que en España.

Rentabilidad. Pasamos a los Estados Unidos. Mediante un mecanismo denominado inversions, grandes empresas norteamericanas compran compañías más pequeñas domiciliadas en países de bajo impuesto sobre la renta, como Irlanda (12,5% vs. 39% en EUA) y proceden a pasar su domicilio a estos países. A partir de entonces, dejan de ser empresas estadounidenses y allí solo conservan sucursales.

Reconociendo que toda “empresa” consiste en una serie de procesos (proveeduría, producción, mercadeo, financiero-contable, etc.), que la tecnología moderna permite separar y mantener en diferentes países, muchas firmas optaron por ubicar esos procesos donde les sea más rentable, en razón de salarios, productividad del recurso humano, tratamiento tributario o lo que sea.

Este proceder les permite competir mejor con empresas de otros lados, crear oportunidades de trabajo en países como Costa Rica y los productos llegan a precios más bajos a todos los consumidores.

¿Procedieron bien Messi y las empresas citadas en los ejemplos anteriores? La respuesta varía según a quién se le pregunte. Si es al Ministerio de Hacienda, la respuesta probable es un rotundo “no”, porque se trata de elusión.

Pero si se le preguntara al MEIC, quizá la respuesta sea que procedieron bien, pues “no fueron tonticos como para pagar más, cuando pudieron pagar menos”. (Messi, por lo que potis, procedió a pagar los impuestos e intereses del caso).

En esta materia siempre es posible encontrar opiniones incoherentes, como la de una exdefensora de los habitantes de Costa Rica que reprochaba por igual el que una empresa extranjera invirtiera recursos en la construcción y administración de la ruta 27, como que capital de ticos fuera invertido en otros países.

Política KYC. Claro que los Panama Papers posiblemente incluyan nombres de empresas mampara, simples apartados postales, creadas con el único fin de evadir obligaciones tributarias. En estos casos, la normativa bancaria de conocimiento del cliente (KYC, por sus siglas en inglés, que incluye el fraude fiscal y el financiamiento del terrorismo) se constituye en una importantísima arma contra actos indebidos.

En efecto, un banco que cabalmente aplique la política KYC no establecerá relación comercial con una empresa que solo sea un apartado postal. También denunciará a las autoridades respectivas el caso de una barbería, o pequeño bazar, que abra una cuenta corriente con $200 y que al mes intente hacer depósitos de doscientos mil o más dólares.

La normativa que nos ocupa impide a los entes financieros mantener relaciones de corresponsalía con shell banks, que son entidades financieras que no tienen presencia física en ningún país.

La solución a estos males está en que los países operen con esquemas tributarios no confiscatorios, que consideren la elasticidad del hecho generador a las tarifas; que la alta calidad del recurso humano doméstico y el entorno macro sean el atractivo a la inversión, y que la legislación y supervisión prudencial bancaria estén a la altura de los tiempos.

En suma, procede separar la paja del heno. El anuncio que, sobre el tema que nos ocupa, recién hizo el Semanario Universidad, fue un tanto descuidado e hizo caer un improcedente manto de duda sobre personas y empresas que actuaron de buena fe.

El autor es economista y escritor.

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