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Primeros frutosen La Carpio

Actualizado el 18 de febrero de 2013 a las 12:00 am

Logros del ordenamiento territorial en La Carpio

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La Carpio, un asentamiento que ha trabajado de forma organizada y diligentemente, logra sus primeros frutos, luego de 20 años de esfuerzo conjunto, entre la comunidad, las organizaciones no gubernamentales y el Estado. Es muestra del largo proceso de lucha de una comunidad y de un Estado por ordenar su territorio y atender la necesidad de vivienda de las familias más necesitadas.

El asentamiento La Carpio tiene una extensión de 63 hectáreas. Está compuesto por nueve barrios: San Vicente, Pro Desarrollo, La Central, Roble Sur, Roble Norte, Las Brisas, La Libertad, La Pequeña Gran Ciudad y María Auxiliadora.

Actualmente, habitan en La Carpio aproximadamente 5.000 familias y una población estimada de cerca de 30.000 personas. Si se compara con la población de algunos distritos, esto equivale a la de lugares como Barranca en Puntarenas o San Vicente de Moravia.

Por ser un asentamiento que nació de manera informal, la comunidad ha tenido, por muchos años, dificultad para desarrollar sus redes de servicios, las cuales son insuficientes en muchos puntos de la comunidad. Similar situación ha acontecido con el equipamiento social.

La Carpio ha permanecido en su sitio, a la espera; prácticamente sin relación con la institucionalidad costarricense y su desarrollo, inhibido por normas de urbanismo que fueron concebidas para urbanizaciones que son planificadas y creadas en verde.

¿Qué hacer en estos casos? En La Carpio, el Estado tuvo que buscar opciones que le permitiesen modalidades novedosas de renovación urbana. Es así como, luego de un esfuerzo incansable de la comunidad, asesorada y acompañada por la Defensoría de los Habitantes y Fuprovi, con un actuar coordinado del Ministerio de Vivienda y Asentamientos Humanos, el INVU, el IMAS y la Municipalidad de San José, se aprobó en el 2007 un plan maestro y una plantilla vial que permitió a los habitantes de La Carpio iniciar su camino hacia un sueño de regularización y ordenamiento de su territorio.

Desde entonces, el Mivah, junto con la comunidad y más de 10 instituciones estatales y no gubernamentales, ha liderado un proceso de ordenamiento territorial y renovación.

El esfuerzo se vio premiado este mes de febrero, cuando las primeras 20 familias del asentamiento recibieron sus títulos de propiedad, en un emotivo acto público, coordinado por el IMAS y la comunidad.

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En La Carpio, el Estado también invertirá para dotar a este asentamiento de las condiciones de infraestructura adecuadas para su habitabilidad.

Por medio del Programa de Bono Colectivo, el Banhvi se prepara para invertir en: obras pluviales, redes de agua potable, canalización de aguas residuales, calles y aceras, las cuales facilitarán que muchas de las propiedades, que aún no tienen condiciones, puedan presentarse para iniciar su proceso de titulación.

Está pendiente el inicio del proceso de titulación en 7 barrios más de la comunidad, por medio del cual muchas otras familias tendrán acceso a regularizar sus situaciones. Deben llevarse a cabo también las diversas etapas del bono colectivo para la infraestructura. En colaboración con el MEP, se planifica el proyecto de la nueva escuela de La Carpio y debe atenderse el problema de las familias que habitan en sectores de riesgo.

El trabajo y la coordinación entre instituciones y la comunidad ha sido y continuará siendo fundamental para el buen desarrollo de estos proyectos. La historia de La Carpio nos enseña que, con trabajo y respeto por la institucionalidad del país, lo imposible se vuelve posible.

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